Un ojo y un corazón. Un cerebro y la lengua. Un diente y el estómago.
Todos tienen una cosa en común: son órganos. Pero más aún, si son parte del mismo cuerpo, entonces no sólo tienen algo en común sino que, son parte el uno del otro, se complementan entre sí, son uno.
Cuando hablamos de unión judía, de comunidad, de “Hakhel”, no estamos hablando de unir personas. No estamos buscando solamente encontrar algo que tenemos en común. La esencia del tema es descubrir que ya somos uno. Que no sólo hay algo que nos une, que trasciende nuestras diferencias y al enfocarnos en eso podemos estar juntos. Unión como lo enseña la Torá es mucho más que eso. De hecho, es mucho más simple: ya somos uno. Somos parte de la misma unidad. Miembros de una familia, órganos de un mismo cuerpo.
Revelar esa verdad es la consigna de “Hakhel”: unir a todos quienes podamos reunir porque somos uno y queremos revelarlo. Queremos sentirlo. Queremos demostrarlo.
Con la Mitzvá número 612, Di-s nos ordena reunir al pueblo, hombres, mujeres y niños, en el lugar que Di-s elegirá, para vivenciar una experiencia unificadora. Unión entre sí. Unión con y en uno mismo. Unión con la Torá. Unión con el mismísimo Creador. Esa Mitzvá se cumplía cada 7 años en el Sagrado Templo en Jerusalem, después de concluido el año sabático, el año de Shemitá.
Hoy, aunque sin Gran Templo y sin el Rey que leía la Torá en esa instancia de “Hakhel”, podemos y debemos buscar maneras, dice el Rebe, de aprovechar la consigna de este año, el año de “Hakhel”, para reunirnos y encontrar lo que tenemos en común, y más aún, juntos aprender cosas que nos recuerdan que de verdad, ya somos uno. Hakhel es más que unión. Es Re-Unión. Es más que encontrarnos, es re-encontrarnos.
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Esta semana leemos “Bereshit” y cómo cada uno de nosotros, no importa quien, salimos del mismo hombre. Enseñan nuestras Sabios, de bendita memoria, que esto nos habla de nuestro origen en común. Todos. Quizás esta es una manera de empezar el nuevo año, y en particular este año de “Hakhel”: reconocer que desde nuestro origen somos uno y que entonces buscar maneras de unirnos no es algo que debemos imponer ni crear: ya somos así de fábrica. Sólo debemos revelarlo.
¡Lejaim!
¡Shabat Shalom!
ב"ה
