Transcripción: El Rabino en Jefe Sacks Resalta
el Mandato Inspirador del Rebe


Rab Krinsky, Rab Shemtov, Rab Kotlarsky, Rab Sudak, Rab Lew, todos los shlujim (emisarios de Jabad-Lubavitch) de Gran Bretaña, a todos los shlujim de todas partes, distinguidos invitados, amigos.

Puedo resumir mi reacción a esta noche con una palabra: ¡wow!

En dos palabras, ¡doble wow!

¡Si no lo hubiera visto, no lo hubiera creido! Sabía que Rab Kotlarsky me dijo que iba a invitar a unos amigos... (risas)

Pero tengo que decirles, mikerev lev, desde el fondo de mi corazón, que he recibido muchos honores, pero ninguno tan conmovedor como este.

Porque ustedes, los Shlujim, están entre las personas más importantes del mundo judío de hoy. Están trayendo la shejiná (Divinidad) a lugares donde, quizás, no se ha visto nunca antes. Están trayendo la shejiná a vidas que nunca la habían conocido, y están transformando el mundo judío.

¿Y por qué están haciendo esto? Porque directa o indirectamente, ustedes han sido tocados, como yo fui tocado, por uno de los más grandes líderes judíos, no sólo de nuestro tiempo sino de todos los tiempos.

A lo largo de la historia judía han habido grandes líderes, pero no conozco ningún precedente de uno que haya transformado, visible y sustancialmente a cada comunidad judía en el mundo, incluyendo muchas partes del mundo que nunca tuvieron una comunidad judía.

Y déjenme contarles una pequeña historia que resume esto:

Sucedió cuarenta años atrás, Elaine y yo estábamos en nuestra luna de miel. Decidimos ir a los Alpes Suizos. Yo nunca había estado en las montañas. Salimos y llegamos. Había un sol brillante. La vista era imponente.

A la mañana siguiente abrí las ventanas y dije: “¿Quién movió las montañas? ¡No están más!”. Luego mire de nuevo y vi que estaban cubiertas por nubes muy grandes. ¿Qué hacer? Habíamos llegado hasta allí para subir a una montaña, y no podíamos volver sin subir a una montaña. Pero no podíamos ver más de un metro en cualquier dirección. No sabíamos a donde ir, ni sabíamos como, y si íbamos a algún lugar no sabíamos si podríamos volver.

Por lo que le dije a Elaine: “Es muy simple. Cantaremos nigunim (canciones) de Jabad.”

Ella dijo: “¿Por qué estamos cantando nigunim de Jabad?”

Dije: “Muy simple. Porque si un judío está perdido en cualquier lugar del mundo, Jabad lo va a encontrar.”

Y todo esto porque el Rebe zejuto yagen aleinu (que su mérito nos proteja), así fue y así es.

Ustedes han sido tocados por la grandeza y cada uno de ustedes se ha vuelto grande.

Y por lo tanto les digo a todos los shlujim y a toda esa gente maravillosa que apoya el trabajo de los shlujim y lo hace posible: iehi ratzon shetishreh shejina bemasei iedeijem, que D-os bendiga todo lo que hacen. Amen.

*   *   *

Amigos, Rab Kotlarsky me pidió que les contara una pequeña historia, una historia personal, de cómo el Rebe cambió mi vida. Y he estado de acuerdo, no porque piense que mi historia es especial, porque no lo es. Sino porque es contando historias como estas que recordamos lo que es Jabad y qué es lo que lo hace especial.

Es una historia en tres actos; el primero tuvo lugar en 1968, cuando era un estudiante de segundo año en la universidad. Ya me había encontrado con Jabad porque Rabi Shmuel Lew y Rabi Faivish Vogel habían visitado Cambridge. Eran de los primeros que iban a campus universitarios y yo era uno de los primeros beneficiarios. Ellos vinieron ese verano de 1968, y yo vine a Estados Unidos para conocer a grandes rabinos de la época, y cada uno de ellos, cada rov (líder rabínico) que visité en Estados Unidos dijo: “¡Debes ver al Rebe! Tu debes ver al Rebe.”

Por lo que fui a 770 Eastern Parkway, llegué y le dije al primer jasid que encontré, “Quisiera hablar con el Rebe por favor”. Se cayó al suelo de la risa.

Dijo: “¿Sabes cuántas miles de personas están esperando para ver al Rebe? ¡Olvídalo!”

Le dije: “Bueno, estaré viajando a lo largo de Estados Unidos, este es el número de teléfono de mi tía en Los Ángeles, si es posible llámame.”

Semanas después, estaba en Los Ángeles, llegó motzoei Shabat (la conclusión de Shabat), y sonó el teléfono. Era Jabad. “El Rebe lo verá el jueves.”

En esos días no tenía dinero, todo lo que tenía era un boleto de autobus, y si han viajado de Los Ángeles a Nueva York en autobús... Setenta y dos horas sin parar estuve sentado en ese ómnibus.

Vine a 770 y eventualmente llegó el momento cuando fui llevado al estudio del Rebe. Le hice  todas mis preguntas intelectuales y filosóficas. Me dio respuestas intelectuales y filosóficas y luego hizo lo que ningún otro había hecho.

Revirtió los roles y comenzó a hacerme preguntas. ¿Cuántos estudiantes judíos hay en Cambridge? ¿Cuántos participan en la vida judía? ¿Qué estás haciendo para acercar a la gente?

Yo no había venido para convertirme en un sheliaj (emisario de Jabad). Había venido para hacer unas simples preguntas, y de pronto él estaba desafiándome. Así que hice lo que hacen los ingleses. Ya saben, el inglés puede construir frases como ningún otro. Pueden construir las excusas más complejas para no hacer nada, mejor que nadie en el mundo.

Comencé con la frase, “En la situación en la que me encuentro...” y el Rebe hizo algo que pienso que era muy inusual en él, me detuvo a media frase. Dijo “Nadie se encuentra en una situación; tu te pusiste a ti mismo en esa situación. Y si tu te pusiste en esa situación, tú puedes ponerte en otra situación”.

Ese momento cambió mi vida.

Allí estaba yo, un don nadie salido de la nada, y allí estaba uno de los líderes más grandes en el mundo judío desafiándome a no aceptar la situación, sino a cambiarla. Y fue allí cuando me di cuenta lo que ya he dicho muchas veces: Que el mundo estaba equivocado. Cuando pensaban que lo más importante del Rebe era que ahí había un hombre con miles de seguidores se estaban olvidando del hecho más importante: que un buen líder crea seguidores, pero un gran líder crea líderes.

Esto es lo que el Rebe hizo por mi y por otros miles.

Amigos, ese episodio particular tuvo un final inusual: tenía que irme de Estados Unidos para volver a Inglaterra, y mi vuelo salía un domingo al final de Agosto o principios de Setiembre, no recuerdo exactamente cuando. El día anterior, en Shabat, hubo un gran farbrénguen (asamblea jasídica) y los jasidim me dijeron: “¿Vas a volver a Inglaterra? Toma una botella de vodka, acércate al Rebe en un nigun durante el farbrénguen, y él hará un le'jaim, y te lo llevarás contigo y ese será el vodka del Rebe.”

Por lo que en el medio del farbrénguen, con miles de personas, me acerqué al Rebe y le pedí para decir le'jaim, y me miró sorprendido. Dijo: “¿te vas?”

Dije: “Si.”

Dijo: “¿Por qué?”

Dije: “Tengo que volver a Cambridge, está comenzando el año.”

Se dirigió a mí y dijo: “Pero en Cambridge las clases no comienzan hasta Octubre.”

Nunca lo supe, y aun no lo sé hoy, cómo sabía eso, ¡pero tenía razón! Me dijo: “Pienso que te deberías quedar para Rosh Hashaná.” Dijo un le'jaim; y volví a mi lugar.

Todos alrededor mío querían saber “¿Qué te dijo el Rebe? ¿Qué te dijo el Rebe?”. Les dije lo que me dijo el Rebe. Yo no sabía, que si el Rebe dice que te quedes, tú te quedas. Por lo que me quedé.

Como resultado de esto, escuché al Rebe tocar el shofar en Rosh Hashaná. Realmente la experiencia más remarcable que he tenido. La pureza de esas notas, la visión de todos los jasidim colgados de cualquier lugar, intentando mirar al Rebe tocando el shofar. Y escuché un sonido en el que se tocaban el cielo y la tierra. Y los ecos de ese shofar han estado conmigo desde ese entonces. Ese fue el desafío que me lanzó. El desafío de liderar.

Esto no cambió inmediatamente mi vida. Volví a la Universidad a pesar de que aún sentía el poder del desafío del Rebe. Por lo que en 1969 después de graduarme, fui a estudiar a Kfar Jabad, donde aprendí con Rab Gafni, y fue una experiencia maravillosa. En 1970 volví, me casé, empecé a enseñar filosofía , escribí un doctorado, pero aun sentía que no había hecho lo suficiente para cumplir con el desafío del Rebe. Por lo que estudié para Semijá (ordenación rabínica). Califiqué como rabino y pensé que eso era todo. Había crecido un poco como judío, y ahora estaba pronto para retomar el resto de mi vida.

Allí fue cuando cometí mi segundo gran error... volví a ver al Rebe. (risas)

Enero de 1978: Mis amigos en Lubavitch me dijeron exactamente qué hacer. Pones tu pregunta por escrito, y le das opciones al Rebe; una, dos, tres, y el Rebe te dirá si la una, la dos o la tres. Por lo que escribí mis opciones. Le dije al Rebe: “tengo una carrera ante mi y tengo tres opciones”. Número uno es que me gustaría ser un académico , quizás un día podría llegar a ser un profesor o un colega de mi colegio en Cambridge. O número dos, fui inicialmente a la universidad para estudiar economía, y me gustaría ser un economista. O número tres, quisiera ser un abogado. Era miembro de una de las asociaciones británicas de derecho donde se estudia para ser abogado.

Entré en iejidut (audiencia privada) no sabiendo lo que respondería el Rebe, ¿sería la uno, sería la dos, sería la tres? El Rebe me miró y examinó la lista; ni la una ni la dos ni la tres.

Pensé, “Espere, ¡esto es contra las reglas!”

El Rebe no me dio tiempo de responder. Me dijo que la comunidad judía inglesa tenía pocos rabinos, y por lo tanto me dijo “Debes capacitar Rabinos.” Especificó la Escuela Londinense de Estudios Judíos donde se formaban los rabinos en Gran Bretaña. Y luego dijo, tú mismo debes ser un rabino de congregación, de forma que tus estudiantes vengan y te escuchen dar ... aun recuerdo la forma en que pronunció.. “Sermones”. Te escucharán dar sermones y escucharán. Dijo que tú capacitarías rabinos y tú te convertirías en un rabino. Bueno, yo estaba un poco farblónged (desconcertado), una palabra que he introducido al Inglés por cortesía de la BBC, pero si el Rebe dice hazlo, yo lo hice. Renuncié a mis tres ambiciones, y capacité rabinos, enseñé en la Escuela Londinense de Estudios Judíos, de donde eventualmente llegué a ser su director, y me convertí en un rabino de congregación, en Golders Green y Marble Arch.

¿Saben? Sucedió algo gracioso.

Habiendo renunciado a mis tres ambiciones, habiendo decidido caminar en la dirección completamente opuesta, sucedió algo gracioso. Llegué a ser un colega de mi colegio en Cambridge. Me convertí en profesor. De hecho, este año tengo tres cátedras; una en la Universidad de Oxford, y dos en la Universidad de Londres. Expuse en dos de las máximas conferencias británicas en economía, la conferencia de Mais y la conferencia de Hayek, y la asociación de derecho me designó abogado de honor y me invitó a dar una conferencia legal ante seiscientos abogados, el señor canciller (el principal abogado de Gran Bretaña) y la Princesa Anna.

¿Saben? Uno nunca pierde nada poniendo al ídishkait (judaísmo) primero.

Y aprendí algo muy profundo: A veces la mejor forma de lograr tus ambiciones es dejar de perseguirlas, y dejar que ellas te persigan a ti.

Y ese fue el segundo acto. El tercer acto fue en 1990. La comunidad judía inglesa estaba buscando un nuevo Rabino en Jefe. Era claro que yo iba a ser uno de los candidatos. Pero no estaba seguro si yo era adecuado para el trabajo o el trabajo era adecuado para mi. Así pues, me senté con mi familia, con Elaine, con mis hijos, y ellos estuvieron de acuerdo en permitirme escribirle al Rebe y pedirle su consejo.

Escribí los tzdodim lekan u'lekan, los pros y contras del trabajo, y el Rebe escribió una respuesta extraordinaria, una respuesta brillante, sin usar una sola palabra.

Saben que el Rebe, antes que fuera Rebe, dirigía la editorial de Jabad, Kehot, y como resultado sabía, yo he escrito veinticuatro libros y aun no sé esas cosas, pero él sabía los símbolos tipográficos usados por los correctores de pruebas. Por lo que sobre el final de la carta habiendo establecido los pros y contras, escribí la frase “Si ellos me ofrecen el trabajo, ¿debería yo aceptar?” Esta fue la respuesta del Rebe: El símbolo tipográfico para invertir el orden de las palabras. En vez de decir “¿debería yo?” la respuesta es “yo debería.”

Por lo que trece años desde el día en que me convertí en rabino de congregación me convertí en Rabino en Jefe, y en ese trabajo he intentado lo mejor que he podido, si lo he logrado no lo sé, pero he intentado hacer lo que sé que el Rebe hubiera querido que haga: construir escuelas, mejorar la educación judía inglesa, establecer contactos, y formar, no seguidores, sino líderes.

E hice otra cosa más, que era un poco inusual, pero quiero explicarles ahora porque.

Nunca dije antes esto en público. Hubo un momento en que estaba un poco involucrado, en el hanhola (consejo de directores) de Lubavitch en Londres que me pidió que me involucrara un poco. Hubo un momento en los 1970 y 80, cuando el Rebe desarrolló una campaña muy interesante, la campaña de sheva mitzvot benei noaj (las Siete Leyes de los Hijos de Noé),para llegar no sólo a los judíos sino también a los no judíos.

Me di cuenta que en mi nueva posición como Rabino en Jefe podía hacer eso. Por lo que empecé difundiendo en la BBC, en radio, en televisión, escribiendo en la prensa nacional. Escribí libros leídos por no judíos como judíos y el efecto fue absolutamente extraordinario. Cuanto más hablaba más querían escuchar... lo que ciertamente prueba que no eran judíos. (risas) Cuanto más escribía más querían leer, y saben que esa experiencia me enseñó, no sólo la sabiduría, la inmensa  visión de futuro del Rebe en entender que el mundo estaba pronto para escuchar un mensaje judío, me enseñó algo más también. Y quiero que nunca olviden estas palabras.

Los no judíos respetan a los judíos que respetan el Judaísmo.

Y los no judíos se avergüenzan de los judíos que se avergüenzan del Judaísmo.

El Rebe nos enseñó cómo cumplir con verau kol amei haaretz ki shem hashem nikra aleja. Que todo el mundo vea que nunca nos avergonzamos en tener la frente en alto como judíos.

Por lo que en los tres momentos decisivos de mi vida, el Rebe fue mi sistema satelital de navegación, mostrándome dónde ir y cómo. Y a pesar de que no siempre entendía el porqué en el momento, en retrospectiva veo cuán extraordinario fue su consejo y cuán sabio.

Mucha gente mira a otros y ven lo que parecen ser. Los grandes miran a otros y ven lo que son. Pero los más grandes de los grandes, y el Rebe era el más grande de los grandes, ven a otros y ven lo que pueden llegar a ser. Y esa era su grandeza.

Y ustedes, cada uno de ustedes, son el testimonio del hecho de que no sólo el Rebe transformó vidas, transformó a la gente en personas que en sí mismas transforman vidas y que, a través de ustedes es como él cambió al mundo. A través de ustedes, sus shlujim y a través de todas la otras personas especiales que los apoyan y hacen su trabajo posible.

Y ahora amigos, debemos continuar transformando el mundo. Y ¿cómo lo hacemos?

Lo hacemos precisamente en las palabras tomadas del Haiom Iom que son el tema de la conferencia de este año, “ah shliaj iz doj ain zaj mit dem mishaleiaj” (un emisario es una misma cosa con quien lo envía).

Sabemos, de Reb Iosef Engel, del Rebe mismo, que hay varios madreiges (niveles) en ser un sheliaj, pero la madreigeh más alta es, como dice en Haiom Iom, es “¡in altz mekushar!” (estar ligado en todo su ser). Participando en cada cosa que hacemos “es geit ah Jasid, est a Jasid, shluft ah Jasid” (camina un Jasid, come un Jasid, duerme un Jasid), espero que estén haciendo esto ahora muchachos, porque sino no he estado haciendo mi trabajo.

Amigos, si vivimos y respiramos el Shlijus del Rebe, entonces él vive en nosotros.

La pregunta es, ¿qué es ese Shlijus aquí y ahora? Hay muchas cosas que podemos decir sobre los desafíos de los meses por delante, sólo quiero decir tres cosas: Número uno, piensen en esto, el Rebe, como todo Rebe, puso su objetivo en mekarev la gueula (acercar la redención) y traer el Mashíaj. Pero el Rebe era distinto a otros Rebeim, porque el Rebe lo hizo con una urgencia particular, y a pesar de que nunca especificó porque, he especulado sobre esto, y pienso, quizás esté equivocado, pero pienso que no, que es debido a que fue el primer Rebe en convertirse en Rebe después del Holocausto.

¿Cómo se puede redimir a un mundo que ha sido testigo de Hitler? El Rebe hizo algo absolutamente extraordinario; se dijo a sí mismo: si los Nazis buscaron a todo judío con odio, nosotros buscaremos a todo judío con amor.

Esta fue la respuesta más radical al Holocausto jamás concebida y no sé si aun, si el mundo judío aun, la comprende.

Hoy, en muchas partes del mundo el antisemitismo ha vuelto, y baruj Hashem (gracias a D-os) hay cientos de organizaciones enfrentándolo. Pero aun, incluso ahora, nadie está diciendo lo que el Rebe dijo, no explícitamente sino implícitamente en todo lo que hizo.

Si quieren luchar contra sinat israel (odio al judío), entonces practiquen ahavat israel (amor al judío) ...

Así que amigos, aún tenemos trabajo que hacer, aun tenemos trabajo que hacer.

Los antisemitas, ustedes saben, están totalmente locos. Los antisemitas creen que los judíos controlan los bancos, creen que los judíos controlan los medios, creen que los judíos controlan el mundo; poco saben que no podemos controlar ni siquiera la reunión de directiva de una sinagoga. (risas)

Y es debido a esto, amigos, si hay sonei israel afuera, nosotros tenemos que ser ohavei israel, si el Rebe nos estuviera hablando hoy diría “es geit ahavas israel, est ahavas israel, shluft ahavas israel” (camina amor al prójimo, come amor al prójimo, duerme amor al prójimo) y si ya aman a los judíos, ¡ámenlos más!

Segundo punto, si quieren mekarev yidden (acercar a los judíos), háganlo de la forma que el Rebe lo hizo cuando tomó a un estudiante de veinte años de muy lejos y lo convirtió en un líder.

Amigos, una vez escuché una hermosa historia de un sheliaj, que había ido a un pequeño pueblo en Alaska, y preguntó en el ayuntamiento local ¿hay judíos aquí? Le dijeron que no había judíos allí. Por lo que, para no volver sin haber hecho nada, les preguntó si podía ir a visitar a la gente local y darle una charla a los niños. Y el director o principal de la escuela, no lo se, no puedo recordar la historia, el sheliaj mismo me contó esta historia, dijo que estaba bien. Y el fue y se dirigió a un salón de clases, en este pequeño pueblo en el medio de Alaska, y dijo: “Niños, ¿algunos de ustedes se ha encontrado alguna vez con un judío?”

Y una pequeña niña levantó su mano y dijo “Si.”

Y el dijo: “¿Quién?”

Y ella dijo: “Mi madre.”

El pensó para sí mismo, “¿Qué le digo a esta niña?” Es el único niño judío en esta escuela, son los únicos judíos en toda la ciudad, yo me tengo que ir, y no hay forma de hacer que se vayan y vengan a un lugar donde hayan otros judíos. ¿Qué le puedo decir a esta niña ahora que la lleve a permanecer como judía?”

Y esto es lo que hizo, le pidió que todo erevShabat (víspera de Shabat) encienda velas de Shabat. Y le dijo esto: “No se si tu sabes esto, pero Alaska es el lugar más occidental del mundo donde hay judíos, es el último lugar del mundo donde entra el Shabat. Por lo que todo Shabat todo el mundo está esperando tu vela de Shabat, la última de todas en ser encendida.”

¿Pueden imaginar lo que le provocó esto a esa niña? El le podría haber dicho ¿qué estás haciendo en el medio de la nada donde no hay judíos? En vez de eso, en la forma más hermosa, la hizo sentir importante. Ella tenía una tarea para todo el pueblo judío, para todo el mundo, así es como cambias vidas, así fue como el Rebe cambió vidas.

Mostrándole a la gente una grandeza que ellos mismos no sabían que tenían. Mostrándole a la gente lo que pueden llegar a ser.

Por lo tanto esas son las dos primeras formas, amar a los judíos y mostrarles en qué se pueden convertir.

El último punto pienso que es muy simple, Rosh Jodesh Kislev, Janucá se aproxima. Hay un famoso majloket (discusión) en Gemara Shabos daf jof beit (Talmud Shabat, 22) sobre la siguiente pregunta: ¿madlikin miner lener o lo? ¿se puede tomar una vela de Janucá y usarla para encender otra vela de Janucá? ¿Si o no? Sobre esto hay un majloket (discusión) entre Rav y Shmuel, Rav dice no, Shmuel dice si. Rav dice no porque ko majish mitzvá, se está disminuyendo la mitzvá. Si tomo un fuego para encender otro fuego, entonces voy a derramar un poco de aceite o un poco de cera y el resultado es que voy a disminuir el primer fuego. Y Shmuel no se preocupa por esto. Sabemos que en general, en cualquier majloket entre Rav y Shmuel, Halaja k'Rav, la ley es siempre como Rav contra Shmuel con solo tres excepciones, y esta es una de ellas.

¿Qué es lo que está en juego? ¿De qué están discutiendo? ¿Y por qué en este caso la ley no es como Rav sino como Shmuel?

Y la respuesta la encontrarán en el mundo judío de hoy, tomen a dos yidden, dos judíos, ambos religiosos, ambos frum (religiosos), ambos erlij (honestos), ambos yorei shamaim (temerosos de D-os), ambos que cumplen todas las mitzvot, kala ke'jamura (la más fácil como la más difícil). Pero hay una gran diferencia entre ellos; uno de ellos dice: Yo tengo que cuidar mi fuego, y si me involucro con judíos que no son frum, ni religiosos, que no están comprometidos, ko majish mitzvá, mi idishkait se disminuirá. Esta es la opinión de Rav, y Rav era un gigante espiritual. Pero Shmuel se atrevió a decir otra cosa. El dijo: cuando tomo mi fuego para encender el alma de otro judío, yo no tengo menos fuego, ¡tengo más! Porque mientras que antes había una sola luz, ahora hay dos, y quizás de esas dos ¡vendrán más! Y en esto la Halajá es como Shmuel. Amigos, esto es lo que es ser un Jasid, ser paskin (fallar) como Shmuel, saber que cuando salimos hacia judíos que están menos comprometidos que nosotros, nuestra luz no se disminuye; el resultado es que creamos más luz en el mundo.

Un Jasid del Rebe sabe, aron nossei es noisav, si elevas a otro judío, tu mismo te elevas. Si iluminas con tu vela y enciendes la llama en el corazón de otro judío, tu luz no se disminuirá, tu te elevarás; tu luz será doble.

Amigos, cuarenta años atrás, uno de los grandes líderes judíos de todos los tiempos, tomó a un estudiante desconocido de miles de kilómetros de distancia, y encendió una luz en su alma que ha  ardido desde ese día hasta hoy, y no lo hizo solo para él, sino para miles y miles de otros. Y nosotros somos sus Shlujim.

Nunca lograremos hacerlo completamente, pero haremos lo mejor para caminar como él caminó, comer como él comió, shluft (dormir) como él shluft, que era prácticamente nunca.

Y ustedes saben, saben lo que yo sé, esto, en el silencio de nuestras almas podemos escuchar lo que el Rebe nos estaría diciendo ahora. Nos estaría diciendo, “¿Ustedes piensan que han hecho suficiente? Deben ser como una luz de Janucá, mosif veholej, siempre haciendo más. Mailin bakodesh, v'ein moreidin, en kedushá (santidad) siempre se asciende, y siempre hay más para ascender en la montaña.

Y nos estaría diciendo: número uno, vivan, respiren, y duerman ahavat israel; número dos, conviértanse en líderes que conviertan a otros judíos en líderes; y número tres, sean madlik mener le'ner, tomen su fuego y enciendan a otros. Y juntos, encendamos un fuego en los corazones de otros judíos, y juntos encendamos la luz del mundo. Amen.


 

 


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