Nota: Este breve artículo tiene únicamente fines educativos y ofrece una visión general del tema. La ley judía analiza cada caso de acuerdo con sus circunstancias particulares. Ante una situación concreta, es fundamental consultar tanto con rabinos competentes como con profesionales médicos. Si has pasado por un aborto, también recomendamos leer un artículo dedicado a quienes han vivido esa experiencia y sienten arrepentimiento.
La cuestión del aborto es, quizás, uno de los temas más sensibles y controvertidos del ámbito político. Como sucede con frecuencia, la perspectiva del judaísmo es bastante compleja y no necesariamente encaja por completo en ninguna de las dos posiciones del debate.
Intentaremos presentar una visión general del enfoque judío sobre el aborto, examinando las principales fuentes sobre el tema, tanto en la Biblia hebrea como en la Torá Oral.
El aborto en la Biblia hebrea
La primera referencia al aborto aparece en el libro de Bereshit, cuando se les prohíbe a Noaj y a sus descendientes cometer asesinato:
“El que derrame la sangre del hombre, por el hombre será derramada su sangre, porque a imagen de Di-s hizo Él al hombre”.1
Los Sabios del Talmud señalan que la expresión “el que derrame la sangre del hombre por el hombre” puede traducirse con mayor precisión como “el que derrame la sangre del hombre dentro del hombre”.
Basándose en esta interpretación, Rabi Ishmael enseña que, en circunstancias normales, causar la muerte de un feto constituye una transgresión que conlleva la pena capital para todos los descendientes de Noaj, es decir, para toda la humanidad.2
Si leyéramos este pasaje de manera aislada, podríamos concluir que el aborto equivale al asesinato. Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla.
En el libro de Shemot encontramos lo siguiente:
“Si unos hombres riñen y golpean a una mujer embarazada, y ella pierde su embarazo, pero no ocurre una desgracia mortal, el responsable deberá pagar una indemnización, según lo que reclame el marido de la mujer y lo que determinen los jueces”.3
Como la Torá establece únicamente una compensación económica y no la pena de muerte, parecería que considera al feto como una posesión y no como una vida humana con el mismo estatus jurídico que una persona nacida.
Existen distintas maneras de conciliar estos versículos.4
Sin embargo, todas las opiniones coinciden en que, en circunstancias normales, el aborto está prohibido.
Una vida, pero con un estatus diferente
¿En qué circunstancias estaría permitido interrumpir un embarazo?
Una de ellas es cuando la vida de una mujer embarazada se encuentra en peligro y no es posible salvarla sin interrumpir el embarazo. En ese caso, “la vida de ella tiene prioridad sobre la vida del feto”.
Los Sabios de la Mishná agregan:
“Sin embargo, si la mayor parte del bebé ya ha salido, no se lo puede tocar, porque no se desplaza una vida para salvar otra vida”.5
¿Por qué se permite sacrificar la vida del bebé que aún no ha nacido para salvar a su madre?
Maimónides explica que el feto tiene, en estas circunstancias, la condición jurídica de un rodef, es decir, alguien que persigue a otra persona con intención de matarla y cuya vida puede ser quitada para salvar a la víctima.
Por lo tanto, se permite interrumpir el embarazo, mediante una intervención quirúrgica o con medicamentos, ya que el feto es considerado una amenaza activa para la vida de la madre.6
Pero ¿por qué se sacrifica la vida del feto para salvar a la madre y no al revés?
La explicación es que el bebé que todavía no ha nacido, aunque es un ser vivo, aún no posee el mismo estatus jurídico de persona que su madre. Solamente cuando su cabeza ha comenzado a salir por el canal de parto, ambas vidas se consideran en igualdad de condiciones.7
¿Hasta qué punto debe considerarse que el embarazo representa un peligro para la madre? ¿Qué sucede cuando la mujer experimenta sufrimiento psicológico o emocional?
Como se trata de un ámbito sumamente sensible y complejo, es imprescindible consultar con un rabino competente, junto con especialistas médicos.
Además de evaluar el peligro, el rabino tendrá en cuenta la etapa del embarazo.
Aunque el aborto está generalmente prohibido incluso antes de que el feto sea considerado viable —de hecho, el simple desperdicio de semen constituye por sí mismo una transgresión grave—, existe un considerable debate acerca de la naturaleza exacta de la prohibición según la etapa de gestación.
Por ejemplo, algunas autoridades distinguen entre la interrupción del embarazo durante las primeras 72 horas, cuando todavía podría considerarse una prevención de la concepción; durante los primeros 40 días, antes de la formación de los miembros y órganos; durante los primeros tres meses; y hasta los siete meses, cuando el feto es considerado viable.8
En un caso de violación, por ejemplo, muchas autoridades permitirían prevenir la concepción mediante medicamentos dentro de las 72 horas posteriores a la relación sexual. Algunas, dependiendo de las circunstancias, podrían permitir una intervención hasta los 40 días.9
El feto en el judaísmo
Sabemos que el feto no posee el mismo estatus que una persona que ya ha nacido. Pero tampoco es simplemente una masa de carne carente de alma.
De hecho, los Sabios del Talmud nos enseñan lo siguiente:
“Una lámpara permanece encendida sobre la cabeza del niño que aún no ha nacido, y gracias a ella puede contemplar el mundo de un extremo al otro...
No hay días en los que una persona experimente mayor bienestar que durante su permanencia en el vientre materno...
Mientras se encuentra allí, se le enseña toda la Torá...
Pero en cuanto sale al mundo, un ángel le da un golpe en la boca y hace que olvide toda la Torá...”.10
Aunque el Talmud no necesariamente se refiere al feto físico, sino más bien a su alma, este pasaje nos permite comprender que el feto ya mantiene cierta conexión con su dimensión espiritual.
La perspectiva judía sobre el aborto, en resumen
- En circunstancias normales, está prohibido quitar la vida de un niño que aún no ha nacido. Dependiendo de la etapa del embarazo y del nacimiento, esta acción puede tener una gravedad comparable al asesinato.11
- Mientras el bebé permanece en estado fetal, no posee el mismo estatus jurídico de persona que su madre. Por lo tanto, cuando es necesario para salvar la vida de ella, se permite interrumpir el embarazo.
- En cualquier situación en la que pueda ser necesario un aborto, es de suma importancia consultar cuanto antes con especialistas en Halajá y profesionales médicos.

Escribe tu comentario