Cuando el Mundial se convirtió en una oportunidad para una mitzvá
Este Mundial celebrado en los Estados Unidos no fue solo una fiesta del fútbol; también se convirtió en una oportunidad para difundir luz, mitzvot y judaísmo en cada estadio. En las distintas sedes del torneo, los centros de Jabad instalaron puestos de bienvenida donde los asistentes podían colocarse los tefilín, recitar una plegaria, decir una bendición sobre una bebida o un refrigerio y llevarse un mensaje de inspiración. Miles de judíos provenientes de todas partes del mundo —latinoamericanos, europeos y de los demás países que participaron en la competencia— se acercaron a estos stands, transformando el entusiasmo deportivo en una oportunidad para fortalecer la identidad judía y acercarse a una mitzvá.
En conversación con el rabino Jai Kohan, de la central de Merkos de Jabad para el mundo hispanohablante, nos relató su experiencia en los partidos disputados en Atlanta, donde se sumó a la iniciativa del rabino Leivi Lapidus, de Jabad Intown, y del rabino Shlomo Freedman, de Friendship Circle de Atlanta. Juntos recibieron a cientos de judíos que llegaron a la ciudad para presenciar los encuentros, ofreciéndoles la posibilidad de colocarse los tefilín, recitar una plegaria y llevarse un mensaje de inspiración. Kohan destacó especialmente que, antes del clásico entre Argentina e Inglaterra, los cuatro rabinos presentes no daban abasto para atender a la gran cantidad de personas que se acercaban al stand para cumplir esta mitzvá.
Uno de los momentos más emotivos, recuerda Kohan, fue ver cómo aficionados que, pocos minutos después, alentarían a selecciones rivales compartían el mismo espacio de oración. Argentinos e ingleses, que pronto estarían en bandos opuestos dentro del estadio, se detenían uno junto al otro para ponerse los tefilín y elevar una plegaria al mismo Di-s, demostrando que, por encima de la competencia deportiva, la identidad judía y la fe tienen la capacidad de unir a personas de cualquier origen.
Una historia similar se vivió en Miami. Dovi Begun, del Centro Judaico de Miami, relató que durante toda la semana intentó conseguir una entrada para el partido de Brasil, con el objetivo de aprovechar la presencia de miles de aficionados judíos brasileños y ofrecerles la oportunidad de colocarse los tefilín. Aunque no consiguió entradas, decidió presentarse igualmente en el estadio y comenzar su labor desde el exterior. Poco antes del inicio del encuentro recibió la inesperada llamada de un amigo que le regaló una entrada que no iba a utilizar. Gracias a ello pudo ingresar al estadio y continuar colocando tefilín a numerosos judíos brasileños, llevando el espíritu y la calidez de Jabad también al corazón de la fiesta deportiva.
Otro de los emisarios que se preparó especialmente para este acontecimiento fue el rabino Yaakov Menaker, director de Jabad Stadium en el Hard Rock Stadium de Miami. Hace cuatro años comenzó este proyecto, estableciendo una presencia permanente de Jabad dentro del estadio, incluyendo un puesto de comida kosher de primer nivel que recibe a los aficionados de los Miami Dolphins y a quienes asisten a los grandes eventos deportivos que allí se realizan. Durante el Mundial calcula que más de mil personas pasaron por el stand para disfrutar de un pancho kosher, participar del rezo de Minjá o colocarse los tefilín. Muchos se sorprendían al descubrir un puesto de Jabad en la entrada del estadio; algunos incluso llamaban de inmediato a sus rabinos en sus países para contarles, maravillados, que se habían encontrado con un emisario de Jabad en un lugar tan inesperado.
Menaker destaca que esta presencia no se limita al Mundial. Cada año Jabad organiza dentro del estadio un gran encendido público de la menorá de Janucá frente a miles de aficionados, demostrando que incluso en uno de los escenarios deportivos más importantes de los Estados Unidos hay espacio para fortalecer la vida y el orgullo judío.
El rabino Menaker explica que muchas personas consideran que los tefilín y la plegaria pertenecen exclusivamente al ámbito de la sinagoga o a la intimidad del hogar. Sin embargo, señala que la enseñanza del Rebe es precisamente la opuesta: llevar la luz del judaísmo a cada lugar donde se encuentre un judío, incluso a un acontecimiento de alcance mundial como un campeonato de fútbol. Como enseña el jasidismo, es posible que toda la enorme organización y la impresionante infraestructura de un evento de esta magnitud tengan un propósito mucho más profundo: que un solo judío tenga la oportunidad de reencontrarse con su tradición, colocarse los tefilín con alegría y fortalecer su vínculo con Hashem.
Mientras millones de personas viajaron para vivir la emoción de un Mundial, los emisarios de Jabad vieron en cada estadio una oportunidad para algo mucho más trascendente: que un judío más pudiera colocarse los tefilín, elevar una plegaria y fortalecer su vínculo con Hashem. Porque, como enseñó el Rebe, no existen lugares alejados de la santidad cuando hay un judío esperando una mitzvá.
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