El dinero mueve el mundo, y la Torá está llena de enseñanzas significativas sobre cómo ganarlo, cómo verlo y cómo gastarlo correctamente. A continuación, 17 enseñanzas judías sobre el dinero y la riqueza.

1. “Si comes del trabajo de tus manos, eres afortunado y te irá bien” (Salmos 128:2)

Trabajar duro para ganarse la vida es una virtud. Muchos de los grandes sabios talmúdicos se dedicaban a oficios como sacar agua o cargar paquetes. Vivir rodeado de lujos puede parecer la vida perfecta, pero no es el ideal de la Torá.

2. “¿Quieres ‘salar’ tu dinero? Disminúyelo” (Ketubot 66b)

Es la paradoja de la seguridad financiera: ¿quieres proteger tu dinero? Disminúyelo dando tzedaká. La caridad puede parecer una pérdida en el papel, pero es tu mejor póliza de seguro.

La tzedaká hace más que preservar tus números: los eleva. Las palabras hebreas para “diezmar” y “riqueza” son similares, lo que llevó al dicho talmúdico: “Aser bishvil shetitasher”, da el diezmo para que adquieras riqueza.1

3. “¿Quién es rico? El que está feliz con su porción” (Pirkei Avot 4:1)

La clave de la felicidad no es la riqueza; es estar satisfecho con lo que uno tiene. Hay tanto en la vida por lo cual agradecer. Concéntrate en lo que tienes, no en lo que te falta, y estarás bien encaminado hacia la felicidad y la verdadera paz mental.

4. “Rabí Iehudá Hanasí respetaba a los ricos” (Eruvin 86a)

Di-s elige sabiamente a Sus clientes. Si Él te concedió riqueza, eso significa que confía en que la uses bien. Rabí Iehudá Hanasí respetaba a los ricos, no para ganarse su favor, sino porque reconocía su potencial Divino.2

5. “Recuerda al Eterno, tu Di-s, porque Él es Quien te da la fuerza para hacer dinero” (Deuteronomio 8:18)

Esta quizás sea la enseñanza más fundamental de esta lista: cuando tengas éxito, no dejes que se te suba a la cabeza. No fueron tus decisiones cuidadosas ni tu astucia las que te llevaron a donde estás. Todo lo que tienes viene de Di-s, así que mantente humilde y agradecido.

6. “Mejor es un puñado de satisfacción que dos puñados de esfuerzo y ansiedad” (Eclesiastés 4:6)

Ganar menos dinero sin angustia puede ser mejor que ganar una fortuna sin poder dormir por la noche. Puedes terminar teniendo suficiente para comprar lo que quieras, pero sin paz mental para disfrutarlo.

7. “Una persona prefiere una medida propia más que nueve medidas de otro” (Bavá Metziá 38a)

Di-s nos creó con una naturaleza particular: valoramos más lo poco que ganamos por nosotros mismos que la abundancia que nos entrega otra persona. Incluso si al final recibes más, cuando no es tuyo, queda una sensación incómoda.

8. “Quien ama el dinero nunca se saciará de dinero” (Eclesiastés 5:9)

El dinero es un pozo sin fondo: cuanto más tienes, más quieres. Es como una persona sedienta que intenta calmar su sed con agua salada.3 La única forma de salir de este círculo vicioso es mantenerse enfocado en lo que realmente importa en la vida: Di-s, la Torá, la familia y dar a los demás.

9. “Para los justos, sus bienes son más preciados que su propio cuerpo” (Sotá 12a)

Esto parece contrario a la intuición. ¿Por qué una persona justa valoraría tanto sus posesiones materiales? El Talmud explica: “Porque no se involucran en robo”. Si el dinero llega fácilmente por medios deshonestos, pierde valor, y uno se inclina más a desperdiciarlo. Pero si eres honesto hasta el extremo, cada centavo es precioso.

10. “Cuando te llevan ante el Tribunal Celestial, la primera pregunta que te hacen es: ¿Ganaste tu sustento honestamente?” (Shabat 31a)

Eso dice mucho. Antes de preguntar si estudiaste Torá, si formaste una familia o si esperaste al Mashíaj, te preguntan por tu integridad en los negocios.

11. “Ganarse la vida hoy es maná del cielo” (Rabí Shmuel Schneersohn de Lubavitch)

Al final del día, ganarse la vida no es menos que un milagro. Con el mercado competitivo de hoy y el alto costo de vida, simplemente poner comida sobre la mesa es un regalo celestial. Y así como los judíos en el desierto, puedes confiar en que Di-s seguirá dándolo.

12. “Quien da la vida da el sustento” (basado en Taanit 8b)

Cuando los tiempos son difíciles, recuerda esto: no llegaste aquí por tu cuenta. Di-s es Quien te dio la vida. Y ese mismo Di-s es digno de confianza para darte todo lo que necesitas. Como decimos en Birkat Hamazón: “Él sostiene al mundo entero con Su bondad, con gracia, benevolencia y compasión”.

13. “Cuanto más posees, más te preocupas” (Pirkei Avot 2:7)

Claro, es agradable tener un auto lujoso, una casa grande con todos los últimos aparatos y todo lo que ofrece el siglo XXI. Pero todo tiene un precio, y no solo el de la tarjeta de crédito. ¡Y contratar a alguien para que se ocupe de las preocupaciones solo agrega otro dolor de cabeza a la lista!

14. “El dinero es barro” (dicho idish)

El valor numérico de געלט, la palabra idish para dinero, es el mismo que בלאטע, barro. Es una forma colorida de transmitir un mensaje importante: si no tienes cuidado, el dinero puede subírsete fácilmente a la cabeza, dañar tu dignidad y ensuciar tu carácter. Como dijo el jasid Rabí Meir Simjá Chein: “Tres cosas tienen garantizado afectarte. El dinero te vuelve loco, el alcohol te emborracha y las enseñanzas jasídicas te hacen mejor persona. Y si alguna de ellas no te afectó, es porque no tuviste suficiente”.

15. “Desuella un animal muerto en el mercado por paga, y no digas: ‘Está por debajo de mi dignidad’” (Pesajim 113a)

No hay nada más digno que hacer lo necesario para mantener a quienes amas.

16. “La gente se preocupa por la pérdida de dinero, pero no se preocupa por la pérdida de días” (antiguo proverbio judío)

Cada momento de la vida tiene un propósito Divino. Una pérdida financiera puede recuperarse, pero un momento que no fue usado para su propósito Divino se pierde para siempre.4

17. “El dinero de tu prójimo debe ser tan preciado para ti como el tuyo propio” (Pirkei Avot 2:12)

La Torá nos enseña: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.5 Pero la Torá agrega la letra posesiva lamed antes de “tu prójimo”. Así, el versículo también nos está diciendo que valoremos lo que pertenece a nuestro prójimo como valoramos lo propio.6 Un poco de sensibilidad puede ayudar mucho a hacer de este mundo un lugar más pacífico.