Una técnica que a veces se encuentra en las cartas para liberar los pensamientos y sentimientos tensos en torno a un tema es imaginar cómo la vida puede estar bien junto con la lucha; considerar que incluso si el problema persiste, no será necesariamente el fin del mundo. Paradójicamente, el hecho de que te sientas menos ansioso por el problema hace que sea más fácil superarlo.
Lo siguiente es parte de una respuesta a una mujer que había desarrollado un miedo a viajar (no está claro, pero puede haber sido específicamente miedo a los aviones):
Desviar su atención en la medida de lo posible de su miedo debilitará el miedo. De las consideraciones que harán que sea más fácil no centrarse en su miedo: considere que viajar no es en absoluto de importancia central en la vida de una persona. Millones de personas hoy en día, y más en generaciones pasadas, no viajan porque no tienen necesidad o interés en ello. Para el pueblo judío, el Shabat y las festividades (que personifican días de placer y no obstante está prohibido viajar en ellos) demuestran este punto1.
Un hombre de mediana edad escribió una vez al Rebe sobre su problema con la obesidad, su ansiedad al respecto y sus luchas (y fracasos) para reducir la cantidad de su ingesta. Lo que sigue es parte de la respuesta:
En mi opinión: 1. Los médicos exageran en su evaluación del daño causado por el tamaño mayor (peso adicional) de una persona. 2. La distracción, o al menos no pensar constantemente en ello, hará que su lucha contra la alimentación excesiva sea más fácil. Esto también aumentará su paz mental, lo que fortalecerá automáticamente su metabolismo, reduciendo la grasa extra. Además, y esto también es central, podrá servir a Di-s con alegría2.
A veces se aconseja hacer una pausa temporal.
En 1986, una mujer le escribió al Rebe sobre su estado mental inestable y sus complejas reflexiones sobre su vida y sus relaciones. Esta es parte de la respuesta del Rebe:
Sería muy beneficioso que durante aproximadamente un año deje por completo de hacer un balance de su vida: de cómo la tratan los demás, de su relación con el mundo, etc... Cuando surjan en su mente pensamientos de examen de conciencia, dígase a sí misma con decisión y sin debatirlo en absoluto, que me niego a pensar en estos asuntos antes del año 5748 [el año judío que comienza en el otoño boreal de 1987], y que actualmente mi tarea es asegurar que mi hogar y mi vida se conduzcan con sencillez, sinceridad y alegría3.
Una mujer le escribió una vez al Rebe acerca de su confusión interior. (Parece que la desbordaron pensamientos en el espíritu de “¿Quién soy realmente?” hasta el punto de una profunda angustia y desconcierto). El Rebe respondió con una nota manuscrita. He aquí parte de ella:
Hay períodos en la vida de una persona en los que no puede identificar claramente cómo se siente, debido a su estado de ánimo y razones similares... En tales períodos, es aconsejable (y posible) llevar una vida tranquila, sin una profunda introspección... Disfrutar de esta tranquilidad durante (aproximadamente) medio año [le dará] tranquilidad, y luego puede comenzar a pensar en cómo seguir adelante4.
Un hombre de negocios le escribió una vez al Rebe sobre su conflictiva relación con sus competidores y le pidió consejo sobre cómo manejarla. El Rebe respondió:
Una idea es que desvíe su atención de ellos; y –en el espíritu del versículo: “Tal como el agua refleja el rostro [que se le presenta], así también el corazón del hombre responde al corazón de su prójimo”5–, al final esto hará que también ellos desvíen su atención de usted y de sus empeños6.
Una vez una pareja le escribió al Rebe sobre las dificultades que estaban experimentando en su relación (los detalles no están claros, pero parece que se trataba menos de un conflicto y más de un estancamiento emocional). En una respuesta manuscrita, el Rebe escribió lo siguiente:
En la “Torá de la verdad”, nuestros Sabios han ensalzado la grandeza del matrimonio y [el valor] de preservarlo7.
En los asuntos relacionados con el subconsciente, a veces sucede que sin intención y sin acción identificable algo cambia y un bloqueo [emocional] interno se abre naturalmente.
Por lo tanto, continúen esforzándose en la dirección en la que han visto beneficios y éxito en el pasado (al menos durante un período): ver a un psicólogo, visitar Tierra Santa durante sus vacaciones, etc.; y, muy importante, minimizar la preocupación por esto y desviar su atención de todo esto en la medida de lo posible. Y que Di-s les conceda éxito, y puedan compartir buenas noticias8.
Consejos prácticos
Hay dos consejos prácticos que pueden hacer más fácil el hesej hadáat.
Uno es preparar conceptos o textos a los que puedas redirigir tu mente cuando aparezcan pensamientos no deseados.
“Sería bueno”, dice una carta de 1952, que memorice algunos capítulos de la Mishná [el texto fundacional de la Torá Oral] y algunos capítulos de Tania. No hace falta decir que esta memorización debe ser de una manera que no le cause estrés. Cuando sienta que se está agitando, o que se entrometen pensamientos no deseados, repase mentalmente algunos párrafos de la Mishná y algunas líneas de Tania9.
Una segunda práctica que puede facilitar el hesej hadáat es dedicarse a una actividad práctica y productiva. Esto proporciona una distracción externa útil.
“Parece”, comienza una nota a una joven, que la razón principal de su condición [negativa de salud] radica en el hecho de que está reflexionando sobre ello constantemente. Cuanto más desvíe su mente de ello, más mejorará su condición y más efectivos serán los tratamientos médicos que está siguiendo.
Para que le sea más fácil distraer su mente de ello, ocúpese de algo completamente diferente, sea lo que sea (un trabajo, estudios, ayudar a otras muchachas en su judaísmo, y cosas similares). Si desvía su mente de ello por completo, en un corto período de tiempo se curará10.
Antes de concluir, hay un punto importante a destacar:
El poder de la luz
Si bien la consideración principal en hesej hadáat es desviar tu mente hacia lo que sea más efectivo para mantener tu atención alejada de los pensamientos indeseados, reemplazarlos con “pensamientos de luz” proporciona una potencia adicional, porque la naturaleza de la luz es disipar automáticamente la oscuridad.
Cuando enciendes una vela en una habitación oscura, la luz de la vela hace que la oscuridad se disipe sin siquiera luchar contra ella. Lo mismo ocurre en la esfera metafísica: los “pensamientos de luz” tienen un mayor poder para disipar los pensamientos oscuros y perturbadores.
Por esta razón, el Rebe a menudo aconsejaba a sus estudiantes que trataran de redirigir sus mentes a pensamientos de Torá y Jasidut. El mundo sereno de la sabiduría de Di-s, y especialmente las enseñanzas del misticismo judío sobre el mundo, el alma y lo Divino, ejercen una atracción magnética en la dirección de la luz. Iluminan la mente y aceleran su liberación de los pensamientos no deseados y oscuros.
“Puesto que la mente humana fluye constantemente”, dice una carta a un joven, la manera de disipar un pensamiento indeseable es mediante [tener] un pensamiento deseable. Y sería mejor si fuera en un pensamiento de luz de la Torá de Luz11, porque12 “incluso una pequeña luz disipa mucha oscuridad”13.
Concluyamos con una breve historia que ilustra el poder de una pequeña luz para calmar pacíficamente la oscuridad interior. Era principios de la década de 1980 y Raizel Wolvovsky, una joven madre de veintitantos años, tenía mucho sucediendo.
Estaba ocupada transformando un preescolar en ciernes en una institución educativa floreciente. Era una líder comunitaria activa, cuidando enfermos y atendiendo las necesidades inmediatas de familias que habían perdido seres queridos. Y, sobre todo, era una madre atenta con sus cinco hijos menores de siete años.
Naturalmente, las muchas responsabilidades pesaban sobre ella y decidió pedirle consejo al Rebe sobre cómo lidiar mejor con la presión.
La respuesta manuscrita del Rebe fue breve. “[Encienda las] velas de Shabat sin estrés”, decía.
Ella tomó este consejo con seriedad, y este se volvió un principio rector a lo largo del resto de su vida productiva. Su hijo rememoró:
“Además de sus once hijos, mi madre siempre recibía a muchos invitados para las comidas de Shabat de viernes por la noche. Así que había sobrados motivos para que ella sintiera presión justo antes de Shabat. Sin embargo –y lo recuerdo vívidamente– cuando el sol se estaba poniendo y llegaba el momento de encender las velas de Shabat, una nube serena se posó sobre mi madre y todo lo que la rodeaba, algo de otro mundo. Si yo tenía algo que debía terminar antes de Shabat, instintivamente me mudaba a otro lugar para hacerlo – mi madre nunca me dijo una palabra. El espíritu sereno que irradiaba simplemente no permitía energía apresurada cerca”.
Reflexionando sobre la respuesta del Rebe, otro de sus hijos observó:
“El Rebe no le aconsejó que disminuyera su actividad. No le aconsejó que combatiera sus sentimientos de estrés. Y tampoco dijo que no fuera un tema. En cambio, recomendó crear un sereno espacio de luz, un oasis en el tiempo en la culminación de una semana y la cúspide de la siguiente.
“Escuché de mi madre cómo esto le ayudó a mantener su equilibrio emocional, y yo personalmente fui testigo de su efecto.
Estos minutos santificados se cernían sobre su semana y su vida. A pesar de mantener una agenda ocupada y productiva hasta sus últimos días, por dentro era una mujer en paz.
“Tuvimos el privilegio de ver”, concluyó, “cómo transportarse uno mismo a un lugar de luz, literal y metafóricamente, derrite la oscuridad. Y sin luchar”.
Saludo y Bendición:
(traducción libre)
Con la gracia de Di-s 20 de Tamuz, 5725
Brooklyn, N. Y.
Después de no tener noticias suyas durante mucho tiempo, recibí su carta del 3 de julio, que me llegó con cierto retraso.
Con respecto al pensamiento que usted expresa en su carta, creo que ya le he escrito antes, o le he hablado, que hay muchos problemas y estados de ánimo que se tratan mejor descartándolos de la mente por completo, al menos por un período de tiempo. Entonces es posible volver a esos problemas con una mente fresca, y en un estado más objetivo, para evaluar los problemas en su verdadera perspectiva y realidad, y entonces es más fácil encontrar la solución adecuada. En la gran mayoría de estos casos, el propio individuo puede decidir cuánto tiempo debe durar este período de rechazo de la atención, a juzgar por el grado de objetividad que puede alcanzar a medida que pasa el tiempo.
No hace falta decir, también, que no es cosa fácil descartar un problema de la mente, en especial uno que involucra a uno mismo. Esto sería casi imposible a menos que uno pueda involucrar su pensamiento y atención en un tema completamente no relacionado. Porque el proceso de pensamiento del hombre está en constante estado de flujo, y tiene una tendencia, consciente o subconscientemente, a volver al tema que uno desea descartar de la mente. Por lo tanto, cuando se resuelve descartar el asunto de la mente, es necesario encontrar de inmediato algún otro tema que no esté relacionado con el primero, en el que ocupar la atención.
Otro punto, que también es casi universalmente cierto, es que no es fácil para la persona involucrada encontrar el tema apropiado en el que involucrar su mente. Pero aquí es posible recibir ayuda de amigos que lo conocen a usted y a su estructura psicológica. Indudablemente, tiene a amigos tales a su alcance.
Con referencia a los pecados, etc., generalmente está la enseñanza de nuestros Sabios de que “Nada se interpone en el camino del arrepentimiento”. Aquí también puede aplicarse el principio enunciado antes, a saber, que aunque es necesario terminar con el pecado de inmediato, ya sea un pecado de comisión u omisión, también es a menudo necesario terminar de inmediato con cualquier autorecriminación, o reflexión, etc., con respecto a los pecados del pasado. Una de las razones obvias para esto es que cavilar sobre los fracasos pasados está destinado a ser deprimente y desalentador, y socavaría la confianza de uno en el futuro, e incluso en la eficacia de la teshuvá. Por lo tanto, es aconsejable descartar por el momento tales pensamientos, y dejarlos para tiempos más propicios.
Que Dios le conceda tener buenas noticias para informar con respecto a todo lo anterior.
Por último, quiero hacer una observación más, que es una de esas cosas que, aunque no hace falta decirlo, es mejor decirlas. Me refiero a que no hay necesidad de que se avergüence de expresar su actitud hacia mí, ya sea que tenga confianza o falta de confianza, etc. Es mejor expresar abiertamente estos sentimientos, en lugar de ocultarlos, cuando existe el riesgo de desarrollar una relación distorsionada del todo.
Confío en que conoce la historia y el significado del 12-13 de Tamuz que acabamos de observar, y que la inspiración de estos días estará con usted durante todo el año. El mensaje esencial es, por supuesto, que cuando un judío no se deja desanimar por ningún obstáculo, sino que decide seguir el camino de la Torá, puede incluso superar por sí solo todas las dificultades y lograr cosas extraordinarias y maravillosas. Y aunque ninguno de nosotros puede compararse con mi suegro de sagrada memoria, también debemos recordar que los obstáculos y las dificultades que podemos estar enfrentando son bastante insignificantes en comparación con los que él enfrentó. Además, ya ha allanado para nosotros el camino de mesirat néfesh, lo que facilita las cosas a todos los que deseen seguir sus pasos, tanto más cuanto su zejut es de gran ayuda para todos.
Con bendición
/M. Schneerson/
En conclusión
Cuando entra en tu mente un pensamiento ansioso, estresante o depresivo, es posible que te sientas obligado a entregarte a él, desmenuzarlo o discutir con él.
Sin embargo, prestar atención a los pensamientos negativos solo los hace más fuertes. Trata de no darles mayor importancia. No pienses en ellos, y no pienses en no pensar en ellos. En su lugar, cambia el tema a algo completamente diferente.
Pensar constantemente en un problema solo se interpone en el camino de superarlo. Toma todas las medidas necesarias para resolverlo. Pero usa el método anterior para desviar tu mente de él. Esto coronará tus acciones con un mayor éxito.
Hemos visto que desviar tu atención de la angustia por un problema puede ayudar a resolver el problema mismo. Pero hay otro paso importante para aliviar esta agitación.


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