“No respondas al necio conforme a su necedad, no sea que llegues a ser como él”.
– Proverbios 24:6
“Si luchas con un oponente sucio, estás destinado a ensuciarte tú mismo”.
– Tania, Capítulo 28
Rara es la persona que no ha experimentado el dolor de las palabras incisivas de un ser querido y el impulso de responder que las acompaña. El insulto arrastra nuestro corazón, perdura en nuestra mente y nos incita a replicar con fuerza. Sin embargo, a menudo es más prudente resistir este impulso y evitar convertirlo en un problema encaminando la discusión a otra parte. Esto permite que la relación sane en lugar de caer en una ratonera de resentimiento mutuo.
Al igual que en el tenso mundo de las relaciones, este enfoque es igualmente efectivo en nuestro propio mundo interior.
Cuando las personas que lidiaban con varios pensamientos negativos consultaban con el Rebe, este recomendaba con frecuencia un enfoque de hesej hadáat, dar a los pensamientos negativos la menor atención posible. El objetivo es desconectarse por completo de la negatividad: no pensar en ello, y no pensar en no pensar en ello. En palabras del Rebe: “Desviar la atención no significa luchar contra el pensamiento, porque incluso luchar contra un pensamiento es lo opuesto a dejar de pensar en él”1.
Cuando prestamos atención a un pensamiento indeseable, ya sea entregándonos a él, desmenuzándolo o incluso intentando sacarlo vigorosamente de nuestra mente, su control sobre nosotros solo crece. Sin embargo, cuando le damos menos espacio mental, se lo priva de una plataforma y se lo deja desvanecer.
“La analogía”, explica una carta,
estaría en el comportamiento de un músculo físico que, cuando no se usa, con el tiempo se atrofia. De manera similar, cuando la mente es entrenada para rechazar un determinado pensamiento o problema, con el tiempo puede liberarse de él2.
Cuanto menos nos preocupemos por los pensamientos negativos, más podrán nuestras energías constructivas innatas devolvernos a un estado saludable. Esta carta a una profesional que buscó consejo sobre cómo ayudar a sus pacientes (no está clara la precisa condición clínica en la que se especializó) explica:
Es difícil ofrecer consejos desde lejos, ya que las particularidades del país, la familia, etc., tienen una relevancia directa en tales situaciones...
Sin embargo, puesto que ya me ha escrito, y todo es por providencia Divina, deseo hacer hincapié en un método, que para mi asombro no se utiliza, al menos no tanto como se debería, que he encontrado útil y eficaz en la mayoría de los casos similares. Y ese es el método de hesej hadáat. Cuanto más logre el paciente dejar de pensar en su condición y tratamiento, mayor será la capacidad de los poderes curativos y sanadores naturales de su cuerpo para funcionar con mayor vitalidad y provocar la curación3.
Cambia de tema
Sin duda, es difícil alejarse de los pensamientos y sentimientos que nos preocupan. Nuestra mente fluye con todo tipo de nociones, lo queramos o no. Por lo tanto, no es suficiente con simplemente ordenar a la mente que deje de pensar en algo, sino que necesitamos cambiar proactivamente el tema a algo completamente diferente.
“No es cosa fácil”, dice una carta a un joven,
descartar de la mente un problema, en especial uno que involucra a uno mismo. Esto sería casi imposible a menos que uno pueda involucrar su pensamiento y atención en un tema completamente inconexo. Porque el proceso de pensamiento del hombre está constantemente en un estado de flujo, y tiene una tendencia, consciente o subconscientemente, a volver al tema que uno desea descartar de la mente. Por lo tanto, cuando uno resuelve descartar el asunto de su mente, es necesario encontrar de inmediato algún otro tema, que no esté relacionado con el primero, en el que ocupar la atención4.
“Desviar la atención”, explica otra carta,
significa pensar en asuntos que no tienen nada que ver. Cuando el pensamiento perturbador surja en la mente, no le preste atención; no profundice en el pensamiento ni luche con él. Más bien, hágalo a un lado pensando en otra cosa5.
No tenemos control de los restos flotantes que bajan por el río de nuestra mente. Lo que sí depende de nosotros es qué es lo que hacemos una vez que llega un pensamiento molesto. Cuando tenemos la claridad mental para usar la herramienta de hesej hadáat, podemos decirnos a nosotros mismos: simplemente no lo toques. Piensa en otra cosa. Sigue haciendo lo que estás haciendo. Si no te involucras con él, al final pasará.
(En mi experiencia, he descubierto que la herramienta se fortalece con el tiempo. Al principio es difícil de practicar. Uno fracasa mucho. Intentas desconectarte y pasar tu mente a otra parte, solo para encontrarte interactuando de nuevo un minuto después. Y lo intentas de nuevo. De nuevo fracasas. Puede ser desmoralizador. Pero con el tiempo, la persistencia y la práctica, te vuelves mejor en ello. Y a su vez se vuelve más efectivo.)
Aquí debemos preguntar: ¿La herramienta de hesej hadáat debe aplicarse a todas las dificultades humanas? ¿Qué pasa si tenemos un problema que requiere una acción correctiva (por ejemplo, un matrimonio en ruinas o un problema de salud que se deteriora)? ¿Debemos tratar de usar hesej hadáat incluso entonces?
¡Simplemente desviar nuestra mente de él no lo arreglará!
Analicemos esto un poco.
Una carta de 1956 describe tres tipos de problemas en relación con la mente humana:
Hay muchas cuestiones cuya existencia se encuentra fuera de la persona; otras, que al menos tienen existencia dentro del yo interior del individuo; y finalmente, están aquellas cuestiones cuya existencia por entero radica en que la persona piense en ellas...6
Esta carta parece delinear tres tipos de cuestiones angustiantes que pueden ocupar nuestra mente:
Algunos pensamientos negativos son estimulados por cuestiones prácticas que existen completamente fuera de nuestra psique. Por ejemplo, si estamos pasando por problemas financieros o de salud, y nuestra mente se consume con ellos.
Luego hay pensamientos cuyo objeto es en efecto real, cuestiones sustanciales, pero que, sin embargo, están enraizados en nuestro propio mundo interior. Por ejemplo, si estamos perturbados por nuestros desafíos con la ira o la adicción.
Por último, están los pensamientos negativos cuya existencia entera comienza y termina consigo misma. Por ejemplo, si nos estamos torturando por haber cometido un error menor e irreparable, o si estamos envueltos en el drama de una de esas historias infundadas que nos contamos a nosotros mismos, o si estamos obsesionados con lo que otras personas piensan de nosotros. Estos son, por supuesto, pensamientos estresantes que realmente pueden superarnos. Pero no tienen una base independiente. La carta continúa:
Claramente, los pensamientos que está experimentando ahora son del tercer tipo. Este tipo de negatividad es más fácil de anular; y a menudo incluso se disipa por sí mismo mediante un mero hesej hadáat, ya sea una distracción estimulada por un catalizador externo, o incluso a través de su propia decisión de desviar su mente de él.
Ciertamente, lo anterior también lo sabe, pero a veces, cuando las cosas se expresan verbalmente o por escrito y provienen de otra persona, se vuelven más claras. Espero que así será también con esto7.
Cuando surge un pensamiento perturbador de este tercer tipo, puedes decirte a ti mismo: mira, no hay en realidad nada aquí. Realmente no hay nada que se interponga entre ti y la libertad, entre ti y la felicidad, entre ti y lo que sea que deberías estar haciendo ahora. Así que déjalo ir. Claro, en este momento el pensamiento se siente como un elefante que es imposible ignorar. Pero si desvías tu mente de él, y miras hacia atrás días o meses después, te darás cuenta de que era solo un tigre de papel. Allí no había nada en absoluto.
La siguiente nota manuscrita lo expresa sucintamente:
Dado que toda su existencia está sólo en el mundo del pensamiento y sólo [cobra vida] a través de su “excavación” en él, por lo tanto, cuanto más se abstenga de pensar en ello, más fácil se volverá [tolerarlo], y estos pensamientos comenzarán a debilitarse hasta desaparecer por completo8.
Sin embargo, la cosa no acaba ahí. Si bien hesej hadáat es especialmente útil para problemas que residen únicamente en nuestra mente (el tercer tipo al que se hace referencia en la carta), tiene también un alcance mucho más amplio.
Incluso cuando se experimentan obstáculos del mundo real (el primer y segundo tipo de la carta), ya sean médicos, psicológicos, financieros, etc., los pensamientos angustiantes y nerviosos en torno al tema son contraproducentes. Por lo tanto, volviendo a nuestra pregunta anterior, la herramienta de hesej hadáat es realmente útil en tales situaciones. Porque, además de lidiar con el problema por cualquier medio necesario, desviar nuestras mentes de centrarnos constantemente en él ayuda significativamente al proceso de curación.
Esta noción, de que en lugar de luchar mental o emocionalmente contra un problema, uno debe procurar abordarlo de manera pragmática, sin la ansiedad nacida de la obsesión, se puede encontrar en el asesoramiento del Rebe sobre una amplia variedad de desafíos. A continuación, algunos ejemplos diversos.
Un esposo le escribió al Rebe que su esposa había sido diagnosticada por un médico con agorafobia (miedo a las multitudes). De la carta del esposo se deduce que él y su esposa estaban aterrorizados de que este temor continuara durante un período prolongado de tiempo. La respuesta manuscrita del Rebe comienza:
Que ella aborde su condición [de una manera] “fácil”. Lo que significa:
1. “Que sepa que hay muchas personas que padecen esta condición y [sin embargo] viven con calma y tranquilidad, etc.
2. Cuando necesite entrar en un salón, si puede entrar fácilmente, que lo haga. Sin embargo, si no puede, que no luche consigo misma ni se obligue a hacerlo en absoluto... Y no se debe hacer un gran alboroto al respecto9.
Un padre preocupado escribió una carta al Rebe, explicando que su hijo se había estado entrenando en las leyes del faenado kasher, pero había desarrollado ataques de ansiedad. Los ataques provocaron que su mano esporádicamente se debilitara y perdiera la sujeción del cuchillo. Esto había interrumpido la formación del hijo, dejando en un limbo sus planes de empleo y generándole mucha angustia.
El Rebe se reunió personalmente con el hijo y posteriormente escribió una carta al padre compartiendo los consejos que había ofrecido en el encuentro, así como su comprensión del problema del hijo. He aquí un extracto:
En general, uno de los ámbitos en los que la oscuridad del exilio es evidente en el hecho de que, aunque en diversas fuentes se explica que “una persona no sabe [de antemano] por qué medios se va a mantener10...”, sin embargo, [en la sociedad actual] desde una edad relativamente temprana debe encontrarse un plan material [para una fuente de ingresos], y con este fin se trastornan todas las cosas que son necesarias para la verdadera felicidad de una persona...
Desafortunadamente, esto es lo que le sucedió a su hijo. Parece que en algún momento de los últimos años, por alguna razón, se preocupó por cómo se mantendría en el futuro. Esta ansiedad se ha introducido profundamente en su psique y lo ha dejado con una “tensión” interior. Debido a esta abrumadora ansiedad (aunque es posible que él no se dé cuenta intelectualmente cuán preocupado está), ahora observa su oficio actual como la cosa de la que depende todo su futuro. Esta angustia enterrada es lo que provocó el fenómeno [de su temblor de manos].
Se entiende que en una conversación uno no puede cambiar por completo la perspectiva de otra persona, en especial dado que esto ya ha estado profundamente arraigado en su corazón durante algunos años...
Por lo tanto, no le expliqué lo anterior por varias razones, y en su lugar hice algunas sugerencias prácticas:
1. Que de inmediato comience a preparar otra fuente de ingresos. De esta manera, incluso para su propia mente, tendrá razones para pensar que puede mantenerse a sí mismo de esta otra manera, por lo que su futuro no depende exclusivamente de su oficio actual...
2. Si la debilidad en su mano vuelve a aparecer, que no luche contra ella para intentar superarla precisamente en ese momento; más bien, que no le dé ninguna relevancia, lo que incluye no pelear con ella tampoco. [Está bien] si no afila el cuchillo en ese momento o incluso ese día; puede hacerlo al día siguiente o al otro día...
3. Para sacarlo de un estrecho espacio mental de miedos y preocupaciones y de la necesidad de saber cómo se mantendrá a sí mismo y, en cambio, llevarlo a un espacio mental más amplio, es necesario que tenga un tiempo diario para estudiar las enseñanzas de Jasidut, el alma de la Torá, el árbol de la vida...11
Un joven le escribió una vez al Rebe sobre sus luchas con la tartamudez. Después de aconsejarle que consultara a un especialista, el Rebe añadió:
Un consejo práctico: cuando sienta que la palabra que está a punto de decir le resulta difícil de verbalizar, no se obligue a decir esa palabra de inmediato; retroceda una o dos palabras, o hable de otra cosa. Cuando se alivie de la tensión, la situación mejorará naturalmente12.


Escribe tu comentario