La parashá Ki Tavó comienza con la mitzvá de bikurim la ofrenda de los primeros frutos:
“Y será, cuando entres a la tierra… que tomarás de lo primero de todos los frutos de la tierra, que traerás de tu tierra, la cual Hashem, tu D-s, te da. Y los pondrás en un canasto y los llevarás al lugar que Hashem, tu D-s, elija para hacer residir allí Su Nombre.”1Basado en este versículo, el Sifrei enseña que existe un requisito de colocar los bikurim en un recipiente antes de llevarlos a Jerusalén.2 De hecho, este requisito fue codificado en la halajá.
Maimónides escribe:
“Los primeros frutos deben traerse en un recipiente, como dice el versículo: ‘Y los pondrás en un canasto’. La mejor manera de cumplir la mitzvá es traer cada tipo de fruto en un recipiente separado. Si uno los trae todos juntos en un solo recipiente, igualmente cumplió con su obligación.”3Esto plantea la pregunta: ¿Por qué los frutos deben colocarse específicamente en un canasto (teneh)?
Embellecer la mitzvá
En un nivel básico, Jizkuní comenta que este requisito es para dar honor a la mitzvá, asegurando que se cumpla con dignidad. Así, no deben traerse “en el regazo o en la punta de la prenda”, sino de un modo que demuestre respeto y estima.4
Una alusión a la cantidad que se debe traer
El Baal HaTurim observa que la palabra טנא (teneh, canasto) tiene un valor numérico de 60. Esto alude a la tradición rabínica de que lo ideal es separar un sesentavo de la cosecha como bikurim. Por esta razón, añade, la letra sámej cuyo valor es también 60 no aparece en todo el pasaje de los bikurim, para insinuar esta medida de manera oculta.5
Los hijos como primeros frutos
El Jatam Sofer explica que el versículo “Y tomarás de lo primero de todos los frutos de la tierra y lo pondrás en un canasto” alude no sólo a la producción agrícola sino también a los hijos, el “fruto del vientre”,que deben ser dedicados a Hashem criándolos según la Torá. El valor numérico de טנא (teneh) con sus signos vocálicos suma 120. Esto porque el segol son tres puntos, y cada punto equivale a diez; por lo tanto, un segol = 30. Los dos segol en “teneh”, junto con el valor numérico de las letras mismas, suman 120. Esto simboliza la bendición de una vida larga, “hasta 120”, que se asocia con criar hijos en el espíritu de la Torá.6
Luces en recipientes
El Baal Shem Tov explicó que, en un nivel más profundo, la frase “Y lo pondrás en un canasto” enseña que la luz espiritual siempre debe ser canalizada dentro de recipientes. “Y será cuando entres a la tierra” no se refiere sólo a la entrada física a la Tierra Santa, sino también a un proceso interior.
La palabra hebrea para “tierra” (eretz) también significa ratzón(voluntad o deseo). Entrar a la tierra significa, entonces, alcanzar un estado de profundo anhelo por Hashem. El versículo continúa: “y habitarás allí”,es decir, hacer que ese deseo sea estable y asentado y no un sentimiento pasajero. Luego viene: “y lo pondrás en un canasto”, es decir, canalizar esas luces elevadas en recipientes concretos. Finalmente: “irás al lugar que Hashem, tu D-s, elija”, enseñando que adondequiera que un judío va, es con elección y propósito Divino.7
El Rebe explica que esta interpretación se alinea con la naturaleza misma de los bikurim. Deben ser los frutos más selectos, traídos de las mejores partes de la tierra no por condiciones naturales, sino porque la Tierra Santa está constantemente bajo la supervisión de Hashem. Así, los bikurim representan una luz Divina ilimitada. Sin embargo, la Torá insiste: “Y lo pondrás en un canasto”. El Sifrei comenta: los bikurim requieren un recipiente. El Baal Shem Tov, como está registrado en Deguel Majané Efraím, explicó que la palabra טנא (teneh, canasto) es un acrónimo de ta’amim, nekudot, otiot(entonaciones, vocales y letras). Del mismo modo que las ideas deben vestirse de letras, vocales y melodía para ser comunicadas, también la luz Divina debe ser atraída a recipientes. Incluso la inspiración más trascendente necesita forma y estructura para poder vivirse y transmitirse.
Existen dos tipos de “recipientes”. Uno es el recipiente del habla, como en la plegaria, donde los sentimientos se expresan a través de palabras, letras y tonos. El otro es el recipiente de la acción,la obra misma. Cuando Israel está en un nivel espiritual elevado, haciendo la voluntad de Hashem, el habla y la plegaria por sí solas pueden atraer la bendición. Pero en épocas en que el pueblo no está plenamente alineado con la voluntad de Hashem, el trabajo debe descender, a la acción concreta, al esfuerzo de las mitzvot en el mundo físico. Este descenso hacia la acción puede parecer un ocultamiento mayor, pero en verdad logra una elevación: mediante las acciones concretas, la luz Divina penetra en los reinos más bajos y santifica los aspectos más materiales de la vida. Así, “y lo pondrás en un canasto” enseña que la luz ilimitada de los bikurim debe estar siempre anclada en recipientes—ya sean del habla o de la acción—para que la santidad eche raíces en el propio mundo.8

Preciosa la similitud entre canasto (טנא) y nuestros recipientes internos espirituales. Por otra parte, he entendido que se da un valor numérico a los puntos diacríticos aunque no sean letras. Intento ver el origen cabaíistico y no los he encontrado. Por ello pido referencias al respecto. Gracias y enhorabuena.