Setenta y cuatro de los 613 preceptos (Mitzvot) de la Torá se encuentran en la sección Ki Tetzé. Estos incluyen las leyes de una cautiva bella, los derechos de herencia del primogénito, el hijo rebelde y descarriado, entierro y dignidad de los muertos, la devolución de un objeto perdido, el envío del ave madre antes de tomar a sus pichones, la responsabilidad de construir un cerco de seguridad en el techo de una casa propia, y las varias formas de kiláim (híbridos prohibidos entre plantas o entre animales).
También son recontados los procedimientos judiciales y las penas por adulterio, por la violación o seducción de una moza soltera, y por un esposo que acusa falsamente a su mujer de infidelidad. Los siguientes no pueden casarse con una persona de linaje judío: un bastardo, un varón de descendencia Moabita o Amonita, una primera y segunda generación de Edomita o Egipcio.
Esta sección también incluye las leyes de la pureza del campamento militar; la prohibición de entregar un esclavo que se escapó; la obligación de pagar a un trabajador a tiempo y de permitir a cualquier animal o persona que trabajan para uno, "comer mientras trabaja"; la forma correcta de tratar a un deudor y la prohibición de cobrar interés por un préstamo; las leyes de divorcio (de donde son derivadas muchas de las leyes de matrimonio); la pena de 39 latigazos por la trasgresión de una prohibición de la Torá; y los procedimientos de ibum ("matrimonio levirático") de la mujer de un hermano fallecido que no tuvo hijos o jalitzá ("quitado del zapato") en el caso en que el cuñado no desee casarse con ella.
Ki Tetzé concluye con la obligación de recordar "lo que Amalek te hizo en el camino, cuando salían de Egipto"

Disculpen. En el artículo de "Cábala del cuello" de el magazin de esta semana en que estamos se explica lo de Amalek. No salío de Mizraim con el pueblo hebreo sino que lo encontró en su salida. Y atacó a los debiles entre los que salían. Parece que representa a quienes atacan y hacen dudar. Es una forma sutil de decepcionar, de hacer perder el alma que Hashem nos da para salir de la esclavitud diaria.