En la porción de la Torá de esta semana se describe cómo estaban ubicadas las tribus del pueblo de Israel alrededor del campamento en el desierto. Cada tribu tenía su lugar específico, y esa ubicación no era casual.
La tribu de Kehat se encontraba junto a la tribu de Reubén en el lado sur. Entre ellos estaban Datán y Abirán, quienes se unieron a la rebelión de Koraj contra Moshé. Rashí comenta: “¡Ay del malvado y ay de su vecino!”, señalando cómo la cercanía a Koraj influyó en quienes estaban a su alrededor.
En contraste, los vecinos de Moshé y Aarón en el lado este eran las tribus de Iehuda, Zevulún e Isajar. Estas tribus se destacaron por su profunda dedicación al estudio de la Torá y llegaron a convertirse en líderes del Sanedrín y del pueblo de Israel. Su cercanía a Moshé, Aarón y sus hijos les permitió crecer, aprender y elevarse espiritualmente.
Hoy en día, la influencia del entorno no se limita a la cercanía física. Vivimos en una época en la que gran parte de nuestras influencias provienen de lo que consumimos en internet, redes sociales y contenidos digitales. Muchas veces, sin darnos cuenta, estamos rodeados de ideas, valores y modelos que no necesariamente están alineados con lo que queremos para nosotros o nuestras familias.
Por eso es fundamental ser conscientes de esas influencias, especialmente en la educación de los niños. Así como la cercanía a personas elevadas puede construir y fortalecer, la exposición constante a valores negativos también impacta y puede terminar debilitando incluso a quien intenta mantenerse firme.
Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy

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