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Talit y Tzitzit

Talit y Tzitzit

Por Eliezer Shemtov

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Jaime llama a la tintorería y pregunta cuánto sale limpiar un manto.

«$500,» contesta la voz en el teléfono.

Lleva su Talit a limpiar y cuando viene a retirarlo se encuentra con que le quieren cobrar $1.000.

«¿No me habían dicho que sale $500?» preguntó.

«Si, pero ¿tiene idea cuánto tiempo nos llevó desatar todos los nudos que tenían esos flecos?»

* * *

Entre los símbolos más «religiosos » del judío están, sin duda, el Talit y los Tzitzit. El Talit, el manto que se usa siempre en los momentos del rezo, es también usado como parte de las mortajas conlas que se visten al cuerpo en preparación a su espera a la resurrección.

Una de las fotos más conmovedoras y simbólicas del holocausto es, sin duda, del judío envuelto en su Talit y Tefilín rodeado por un grupo de nazis que lo mira con burla. Contrastan esa foto las de los soldados de la IDF envueltos en sus Talitot y Tefilín a la sombra de sus tanques. Ni hablar de los millones de hogares judíos que exhiben fotos de sus hijos y nietos envueltos en su Talit y Tefilin en ocasión de su Bar Mitzvá.

Pero, ¿qué es, exactamente, lo que representan el Talit y los Tzitzit?

Los Tzitzit

Al final de la lectura bíblica de Shelaj, la Torá nos encomienda atar flecos en las puntas de nuestras prendas: «Y serán para ustedes Tzitzit (flecos); lo verán y recordarán a todos mis preceptos y los cumplirán, y no se desviarán detrás de sus corazones y detrás de sus ojos detrás de los cuales suelen desviarse.» (Números, 15:39)

Nuestros sabios relatan que dio origen a este precepto una conversación entre Moshé y D-os. «¡D-os!» dijo Moshé al Todopoderoso, «le diste tantos preceptos al pueblo judío, ¿cómo se supone que van a recordarlos todos?»

«Tienes razón, Moshé. Les daré un precepto más, Tzitzit, por medio del cual los recordarán.»

¿Cómo cumple con el objetivo?

Cada letra hebrea tiene su propio valor numérico y la suma del valor de las letras le da un valor a la palabra entera. Las letras que componen la palabra Tzitzit (Tzadik (90) + Iud (10) + Tzadik (90) + Iud (10) + Tav (400)) suman 600. Si agregamos a esta suma los ocho hilos y cinco nudos que conforman cada fleco de las cuatro puntas, obtenemos un total de 613, la cantidad total de preceptos bíblicos.

Hay diversas costumbres en cuanto a la cantidad de vueltas que se le da a los hilos en los cuatro espacios entre nudo y nudo. Hay quienes hacen 7+8+11+13 = 39, representando la cantidad de tareas constructivas permitidas en la semana y prohibidas en Shabat. Hay quienes hacen 10+5+6+5=26, correspondiendo a la suma del valor numérico de las letras que forman el Tetragrámaton.

Colocamos los Tzitzit únicamente en una prenda que tiene por lo menos cuatro puntas, manifestando así que la presencia de D-os está en los cuatro puntos cardinales y la ubicua obligación y oportunidad de servirLo que esto implica.

El total de hilos utilizados en las cuatro puntas (8 x 4 = 32) corresponde al valor numérico de la palabra hebrea Lev o corazón. De hecho, uno de los objetivos declarados de este mandato divino es justamente evitar el desviarse detrás del instinto del corazón.

El Talit

¿Qué función cumple el Talit? ¿Por qué no se puede simplemente agarrar ocho hilos, ponerles cinco nudos, colgarlos en la pared o en un collar y denominarlos «Tzitzit»? ¿No serviría para recordarnos los 613 preceptos?

El Rebe explica que aquí yace una enseñanza muy importante. Los Tzitzit que representan los preceptos salen de un Talit que envuelve a la cabeza y cuerpo del individuo para concientizarnos del hecho que no alcanza con simplemente estar bien versado y recordar a los preceptos; es menester recordar que provienen de un origen que trasciende a nuestro intelecto. Esta concientización sirve no sólo para protegerlos contra nuestro intelecto limitado y subjetivo que puede atentar contra el cumplimiento pleno de los preceptos cuando no comprendemos plenamente a su origen divino; sirve para proteger a nuestro intelecto mismo. Sirve para protegerlo de sí mismo. Muy a menudo desarrollamos valores y sistemas de vida defectuosos simplemente porque los puntos de partida en los que los basamos son subjetivos y erróneos. El Talit nos ayuda a no perder el norte. Nos recuerda una y otra vez que los verdaderos e indestructibles valores tienen un solo origen y que trasciende a nuestro intelecto. Es cuando construimos un sistema de vida basado en dichos valores que podemos estar confiados en no errar y en que será una construcción que perdurará para toda posteridad.

El Talit Katán

Además del Talit Gadol o Talit grande que utilizamos cuando rezamos como también en ocasiones especiales, usamos permanentemente un Talit Katán o Talit chico (en forma de poncho) debajo de la camisa, generalmente exponiendo los Tzitzit para afuera. El objetivo es recordar siempre los mensajes del Talit y los Tzitzit, o sea la omnipresencia de D-os y la obligación de servirLo en doquier.

El hilo celeste

Uno de los elementos interesantes del precepto de Tzitzit es la inclusión en cada fleco de un hilo teñido de Tejéilet (celeste), representando el color del cielo. El color utilizado es muy específico, proviniendo de un caracol que vive en el Kinéret y sale del mar cada siete años. Hay diferentes opiniones rabínicas en cuanto a si sabemos o no identificar cuál es la especie correcta. Los que opinan que saben utilizan un hilo de celeste en sus Tzitzit y los que opinan que no se sabe identificar la especie utilizan únicamente hilos de lana blanca.

Un enfoque kabalístico/jasídico

Según las enseñanzas kabalísticas, el Talit representa el poder trascendente Divino y los Tzitzit representan el poder penetrante Divino. Envolverse en el Talit es envolverse en dichas energías Divinas.

Hay una anécdota jasídica que cuenta de dos almas que se encuentran «en el camino», el uno bajando y el otro subiendo. «Dime,» dice el primero, «¿es verdad que ahí abajo se puede obtener un paquete de Tzitzit por sólo $100?».

(El alma no podía creerlo, ya que en el mundo de las almas, aunque todos sabían valorar las mencionadas dimensiones espirituales de los Tzitzit, era imposible cumplir con el precepto.)

«Si, es verdad,» dijo el alma, «pero guarda tu entusiasmo hasta que veas lo que cuesta ganar esos $100….»

Rabino.Shemtov@Jabad.org.uy

 

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