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El 10 de Tevet

El 10 de Tevet

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29 de Diciembre de 2011

Conceptos y Preceptos del Judaismo 

 

El 10 de Tevet (N° 46)

 
El próximo jueves 5 de enero es el ayuno de Asara Betevet, o el 10 de Tevet. Conmemora el sitio de Jerusalén en el año 425 A. E. C. por medio de Nebucodonosor, Rey de Babilonia, que terminó treinta meses después en la destrucción del primer Templo de Jerusalén, seguida por 70 años del exilio babilónico.
 
Es un ayuno que comienza con la suba del alba (mvd: 5.06) y termina de noche con la salida de las estrellas (Mvd: 9.31).
 
¿A qué se debe que se haya seleccionado dicho episodio para ser conmemorado entre los cuatro ayunos establecidos por los profetas para conmemorar la destrucción de Jerusalem?
 
La respuesta se puede hallar en la expresión que encontramos en el libro de Ezequiel (24: 1,2) con respecto al sitio: «Y D-os me habló en el noveno año, en el décimo mes en el décimo día, diciendo: hijo de hombre, escríbete el nombre del día, en medio de este día el rey de Babilonia sitió a Jerusalem, en pleno día.»
 
La palabra hebrea por «sitió» que emplea el versículo es «Samaj» que también tiene la connotación de «apoyar». O sea, se puede entender el significado del versículo también como «el rey de Babilonia apoyó a Jerusalem».
 
¿Qué significa el hecho que la misma palabra implique dos cosas tan opuestas?
 
La función de un sitio es impedir la entrada hacia y la salida de una ciudad. ¿Es esto positivo o negativo?
 
Depende.
 
Si impide a lo positivo para que no entre y a lo negativo para que no salga, es negativo. Si impide a lo positivo para que no salga y a lo negativo para que no entre, entonces sería positivo.
 
El sitio a Jerusalem obligó a los habitantes de Jerusalem a estar unidos entre sí. Si hubiesen aprovechado la unión impuesta para cultivar una unión genuina, no habría fuerza en el mundo que los hubiese podido dominar.
 
Me viene a la mente una experiencia que tuve hace unos años viajando de Sydney, Australia hacia Los Angeles. Tuvimos que hacer un aterrizaje forzoso garcia s a que el mecánico en Sydney había dejado su linterna en el tren de aterrizaje delantero y al despegar y guardar el tren, se trancó por lo que no bajaba al llegar a Los Angeles. Se pueden imaginar el pánico de parte de los pasajeros cuando nos avisaron del tema y nos dieron instrucciones en cuanto a cómo prepararnos para el aterrizaje y la salida por los toboganes. Si bien al subir al avión y durante el vuelo éramos todos seres extraños con poco o nada en común, en ese momento se forjó una conexión especial entre todos. Todos estábamos en el mismo peligro. Todos éramos «sobrevivientes ». A partir de ese momento todos compartíamos algo especial. El «sitio» nos unió…
 
¿Recordar o corregir?
 
El hecho que todavía estamos en exilio con el Templo de Jerusalem en ruinas es prueba de que todavía no arreglamos la causa que llevó a la destrucción, ya que al remediar la causa, automáticamente se arreglaría las consecuencias.
 
¿Por qué ayunar?
 
Ahora que entendemos la gravedad de la discordia y la importancia de la armonía, cabe explicar por qué ayunamos. ¿Por qué no dedicar el día simplemente a fortificar los lazos con los amigos y con los no tan amigos? ¿Qué ganamos con ayunar?
 
El ayuno es una de las herramientas de la Teshuvá o retorno a D-os. Una de las causas que lleva a que el hombre se olvide de su humanidad y razón de ser en el mundo es su sometimiento y dependencia de lo material. Cuando, como el animal, su vida gira en torno a sí mismo y a sus placeres, se acostumbra a pensar que siempre existió y siempre seguirá existiendo. No cuestiona su razón de ser.
 
El ayunar ayuda a conscientizarnos de la vulnerabilidad y fragilidad de la vida; que nuestro estado de ser natural es en realidad la no existencia. Que existimos gracias a la fuerza creadora y vitalizadora que nos hace existir y que debemos utilizar nuestra existencia para lograr algo más allá que simplemente satisfacer las necesidades de nuestra existencia. Debemos cumplir con la misión por la que hemos sido creados.
 
Siendo que lo que los que nos divide y separa es el cuerpo y lo que nos une es el alma, o sea lo que nos separa son los intereses personales y lo que nos une son los objetivos comunes, al pensar en el por qué y para qué de la vida, nos ayuda a acercar y unirnos con el prójimo.
 
Imaginémonos dos empresas. En una de ellas cada uno de los que trabajan ahí piensa en sus logros y beneficios personales y utiliza la empresa para sus fines. Podemos imaginar la competencia y tensión negativa que reina. Contrastemos esto con una empresa en la que todos los empleados comparten y creen en el objetivo de la empresa y trabajan ahí porque quieren que el objetivo de la empresa triunfe. Es más natural que cada uno apoye al otro para lograr el bien común.
 
El ayunar, acompañado de las plegarias y lecturas bíblicas especiales del día, nos ayuda a realinear nuestra atención hacia el alma y sus objetivos altruistas.
 
Jerusalem: Temor a D-os
 
La palabra Ierushalaim tiene muchas connotaciones. Una de ellas es la combinación de dos palabras hebreas: Irá Shleimá, o temor perfecto. La idea es que en Ierushalaim uno nutre su temor a D-os.
 
Pero, ¿por qué temor?
 
En las enseñanzas jasídicas se explica que hay niveles de temor. El nivel inferior es el temor al castigo. Un nivel superior es el temor a afectar el vínculo. El nivel máximo es el temor a agredir o a defraudar.
 
Un ejemplo: Uno llega a casa tarde de noche y entra en silencio por temor a despertar a su esposa. ¿Temor a qué? Depende. Hay quien tendrá miedo a que lo eche de la casa por haberla despertado. Hay quien tendrá miedo a que se enoje y que la relación sufra como resultado. El nivel máximo es temor a perturbar el sueño y descanso de su amada esposa. En los primeros dos niveles uno piensa en sí mismo, mientras que en el tercero piensa en ella.
 
Cuando uno llega a Ierushalaim como corresponde, su alma se nutre de tal manera que su vínculo con D-os se vuelve totalmente puro y desinteresado. Es motivado hacer las cosas no por temor a alguna consecuencia que lo puede llegar a afectar, sino simplemente por temor a no estorbar el plan que D-os tuvo al crearlo.
 
Hoy en día
 
El 10 de Tevet conmemora el día en el cual se sitió a Jerusalem, terminando en su eventual destrucción. Hoy vivimos en un mundo donde el «temor completo» a D-os es «sitiado», cuestionado y hasta burlado. Debemos estar conscientes de ello y fortificarnos internamente para no sólo resistir, sino también conquistar el mundo que nos rodea.
 

 

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