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El Kohen

El Kohen

Por Eliezer Shemtov

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En memoria de Rabino Aharón Péretz (Ernesto), Z”L, ben Rafael Hakohen Stawsky, una brillante estrella en el firmamento de la judeidad uruguaya-argentina que fue elevada a un nivel superior para iluminar al mundo aun más (víspera de Sucot, 5773). Que su alma descanse en paz.

El pueblo judío se compone de doce tribus, descendientes de los doce hijos de Iaakov. Cada tribu tiene su misión especial por la cual heredó su porción específica en la tierra de Israel. Destacada entre las tribus está la tribu de Levi y entre sus familias, la de los Kohanim, descendientes de Aharón, hermano de Moshé.

Veamos hoy algo sobre las características de esta familia tan especial cuyos descendientes ocupan un lugar destacado en el pueblo judío hasta el día de hoy.

Origen

El primero en ocupar el rol de Kohén fue Aharón, hermano de Moisés, en el año 2449, cuando los judíos estaban todavía en el desierto. D-os había ordenado al pueblo judío construir un tabernáculo, un “hogar” para D-os, que serviría como punto de encuentro entre D-os y el mundo. En dicho Tabernáculo hubo una cantidad de servicios que había que realizar, como el encendido diario del candelabro, la ofrenda del incienso y los sacrificios. Todas esta tareas tenían que realizarse exclusivamente por medio de Aharón y sus descendientes para toda posteridad.

Para realizar los servicios tenían que vestirse con ropas especiales y debían tener un máximo nivel de pureza espiritual. Vienen a ser como la Guardia Real de D-os.

Privilegios y Responsabilidades

Dadas sus responsabilidades en el Tabernáculo y, eventualmente también, en el Templo de Jerusalem, les es prohibido venir en contacto con un cadáver humano con excepción de los siete parientes directos (padre, madre, hermano, hermana soltera, hijo, hija, esposa) en cuyo caso participan en el entierro.

Hasta el día de hoy el Kohén debe cuidarse de no entrar bajo el mismo techo que un cadáver o llegar cerca de una tumba y ni hablar venir en contacto directo con un cadáver.

El venir en contacto directo o indirecto con un cadáver humano lo transforma en impuro, inhabilitando su entrada al Templo, símbolo y fuente de vida, hasta no pasar por el proceso de purificación ritual.

Dada la importancia del rol del Kohén, se le confiere honores especiales:

1) Es llamado primero a la Torá;
2) Se le da siempre el honor de ser el primero;
3) No se le pide a un Kohén que haga una tarea mundana para uno, como por ejemplo alcanzar algo en la mesa.

Dada el status especial del Kohén, la Torá es muy exigente en cuanto a con quién puede casarse, prohibiéndole casarse con una mujer divorciada, por ejemplo, o con una mujer convertida al judaísmo. En el caso que un Kohén se case con una mujer prohibida para él, los hijos que nacen de esa unión ya no están considerados Kohanim.

Bircat Kohanim

Hemos tenido ocasión de hablar sobre el tema de las bendiciones en el judaísmo. Todas son de origen rabínico menos dos que son de origen bíblico: 1) Bircat Hamazón o la bendición después de comer; 2) Bircat Kohanim o la bendición sacerdotal.

Veamos algunos aspectos de la bendición sacerdotal.

El origen de la misma está en Números 6:22-27:

“Y D-os le habló a Moshé para que lo transmita.
Habla a Aharón y a sus hijos y diles:
Así bendecirán a los hijos de Israel, Diles:
‘Que D-os te bendiga y te cuide.
‘Que D-os haga resplandecer Su rostro hacia ti y te conceda gracia.
‘Que D-os levante Su cara hacia ti y te dé paz.’
Y que pongan mi nombre sobre los hijos de Israel y yo les bendeciré.”

¿Cuál es el objetivo de esta bendición? ¿Por qué justo estas bendiciones? ¿Por qué justo por medio de los Kohanim?

Dichas tres bendiciones representan todas las necesidades del hombre. La primera habla de las necesidades materiales, la segunda habla del éxito en el plano espiritual y la tercera habla del éxito en lograr la armonía entre nuestras distintas facetas.

Nuestros sabios explican que dada la característica especial de Aharón es que D-os lo designó como el conducto ideal por medio del cual mandar Sus bendiciones.

¿Cuál es la característica especial de Aharón?

Aharón era una persona que se destacaba por su ingenio en cultivar la paz entre la gente. Aharón amaba a la gente y buscaba siempre lograr que haya paz entre uno y otro, muchas veces utilizando estrategias con mucha astucia.

Esa característica de amor hacia el prójimo está expresada en la bendición que el Kohén pronuncia antes de proseguir con la bendición sacerdotal: “Bendito eres tú, D-os nuestro D-os, rey del universo, Quien nos santificó con la santidad de Aharón y nos ordenó bendecir a Su pueblo Israel con amor.”

De hecho, un Kohén que no ama al público a quien se dirige le es prohibido pronunciar la bendición.

La costumbre Ashkenazi en la diáspora es que los Kohanim pronuncian la bendición en la sinagoga únicamente durante la repetición de la plegaria de Musaf de Iom Kipur y las festividades, cuando todos estamos con una alegría y tranquilidad especial. La costumbre Sefaradí es pronunciarla todos los días. En Israel hay diversas costumbres en cuanto a la frecuencia con la que los Kohanim pronuncian la bendición.

Antes de pronunciar la bendición, los Kohanim se hacen lavar las manos de una manera ritual. Dicho lavado es realizado preferiblemente por medio de un Levi. En caso que no haya un Levi presente, el lavado lo realiza un primogénito.

El Kohén levanta sus manos a la altura de su cabeza, formando cinco espacios entre sus dedos, mientras pronuncia la bendición. Debe pronunciar la bendición parado, en Hebreo, en voz alta y con cara hacia el público.

Tanto los Kohanim como el público que recibe la bendición se acostumbran taparse completamente con el Talit. Los Kohanim se tapan para no ser vistos durante su pronunciamiento de la bendición, por respeto a la Shejiná que se encuentra entre los cinco espacios de sus dedos. El público se tapa para cumplir con lo que dicen nuestros sabios que la bendición recae únicamente sobre algo que está oculto del ojo.

Se acostumbra recitar, mientras los Kohanim terminan de cantar, una plegaria especial pidiendo que nuestros sueños se cumplan para bien.

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