Printed from Jabad.org.uy

Behar: ¿Ser o No Ser?

Behar: ¿Ser o No Ser?

 E-Mail

Conceptos y Preceptos del Judaismo 

 

 Behar

¿Ser o no ser?

 

Dedicado a la memoria de los caídos en defensa del pueblo de Israel, que su memoria sea una bendición

 

La humildad y la autoestima ¿son características compatibles?

En la Real Academia encontramos las siguientes acepciones:

humildad.

(Del lat. humilĭtas, -ātis).

1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.

3. f. Sumisión, rendimiento.

autoestima.

1. f. Valoración generalmente positiva de sí mismo.

A primera vista parecería que son dos características incompatibles, ya que el que tiene humildad no se da mucha importancia mientras que el que tiene autoestima, sí. El que tiene humildad no confía en sí mismo mientras que el que tiene autoestima, sí.

Llama la atención, entonces, que el líder más importante en la historia de nuestros pueblo, si no de la humanidad, Moisés, fue, según la Torá, el “hombre más humilde que vivió jamás”. ¿Cómo se explica? ¿Acaso desconocía sus cualidades sobresalientes?

Según el enfoque jasídico, la humildad, lejos de ser un complejo de inferioridad, es el resultado de tener una fuerza interior superior al que no la tiene.

La llave para entender el concepto está en el nombre de la lectura de esta semana1: Behar ( = “en la montaña”).

La lectura abre con el versículo: “Y D-os le habló a Moisés en el Monte Sinaí…” A continuación se detallan las leyes del Año Sabático. El comentarista bíblico Rashi parafrasea la famosa pregunta del Talmud: Ma inian Shemitá etzel har Sinai? O sea, ¿qué tiene que ver el tema del Año Sabático [en particular] con el Monte Sinaí? Y trae la respuesta: Esto nos viene a enseñar que igual que el precepto del Año Sabático cuyos detalles fueron entregados en el Sinaí, los demás preceptos también fueron entregados con sus detalles en el Sinaí.2

Pero, cabe preguntarse todavía, ¿por qué fueron entregados la Torá y los preceptos justamente en el Monte Sinaí y no en otro lugar?

Nuestros sabios relatan que cuando D-os quiso dar la Torá y buscó un lugar adecuado se presentaron todas las montañas para ofrecer sus servicios, destacando cada una sus virtudes. El Monte Sinaí, una montaña bajita, ni se presentó.

Dijo D-os: siendo que para recibir la Torá hace falta tener la cualidad de la humildad, daré la Torá sobre el Monte Sinaí que se destacaba por esta cualidad.

La pregunta obvia que surge es: si D-os quiso entregar la Torá sobre un lugar que representara la humildad, ¿por qué no entregarla en un valle o en un llano? ¡Una montaña bajita no representa ni una cosa ni la otra!

Una de las explicaciones es que hace falta las dos cualidades representadas por la altura y la llanura. Hace falta tener humildad para recibir y aprender y hace falta tener orgullo para defender y transmitir lo aprendido. En otras palabras hace falta tener tanto la cualidad de la humildad como también la de la autoestima.

El tema es más profundo aún: La verdadera autoestima proviene de la humildad y la verdadera humildad viene de la autoestima sana.

¿Por qué? 

Gevurá y Nétzaj ShebeHod

Estamos actualmente en el período de las siete semanas entre Pésaj y Shavuot conocido como Sefirat Haómer. Según las enseñanzas místicas, es durante estas siete semanas que debemos y podemos refinar nuestras siete emociones3en preparación para Shavuot cuando volveremos a recibir la Torá nuevamente, en condiciones personales óptimas. Cada una de las siete emociones se compone, a su vez, de siete. O sea, cada día de los cuarenta y nueve días del Omer trabajamos una de dichas combinaciones.

Veamos la combinaciones de Guevurá Shebehod, o sea la “fuerza dentro de la humildad” y Nétzaj Shebehod, “Perseverancia en la humildad” (que corresponden al trigésimo y trigésimo segundo día de la cuenta, respectivamente).

Normalmente uno ve la humildad, o ceder, como una debilidad. Hay, no obstante, una manifestación de humildad que es el resultado y a la vez el motor de mucha fuerza: cuando uno cede su preferencia y comodidad personales ante un principio y lucha para defender ese principio. No es lo mismo pelear como expresión del ego que pelear como resultado de la abnegación. No es lo mismo pelear para mostrar la fuerza que pelear a pesar de que no se considera especialmente fuerte o no le interese mostrarlo. (Conversamente, muchas veces sucede que uno opta por no pelear no porque sea humilde y pacífico, sino porque no quiere complicarse la vida; es una expresión de su egoísmo.)

La lucha que emana de la humildad y autoabnegación es la lucha más pura y la que eventualmente triunfará.

La Torá fue recibida en el Sinaí. Todos los preceptos provienen del Monte Sinaí. El fundamento de la lucha milenaria judía no es el ego, “yo puedo”, sino la humildad, “yo debo”. Quizás no sea “moneda corriente” en el mundo actual del “feel good”, pero ese es uno de los secretos de nuestra supervivencia milenaria hasta ahora y la victoria se podrá cantar recién al final de la historia. 

Un “Pueblo Aparte”

En cierta oportunidad Itzjak Rabin, z”l,4contó de su encuentro con el Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja. “Hablamos sobre la soledad del pueblo judío, si era por gusto o a la fuerza. La conclusión fue que es debido a ambas cosas.”

¿Qué quiere decir un pueblo “aparte”? El pueblo judío es un pueblo que, a diferencia de otros pueblos, que se dedican cada uno a sus objetivos, se destaca por su abnegación ante la voluntad Divina. Es esa abnegación la que nos dio y sigue dando la fuerza y nos mantiene vivos a pesar de los grandes imperios que nos han perseguido a lo largo de la historia, motivados cada uno por sus objetivos.

Cada pueblo se inspira y celebra momentos destacados de su historia. Para los judíos, de los momentos y mensajes más inspiradores es la expresión de humildad que dio lugar a que nazca la fuerza más indestructible de la historia.

 

1

Lev., 25:1 - 26:2

 

2O sea, el precepto del Año Sabático tiene la particularidad de que aparecen todos sus detalles en la Torá, a diferencia de la gran mayoría de los preceptos cuyos detalles son inferidos o fueron transmitidos oralmente. Podríamos interpretar esta anomalía de dos maneras: 1) que es una excepción; 2) que es una muestra. Nuestros sabios nos enseñan que la Torá enfatiza que el precepto del Año Sabático con sus detalles fueron entregados en el Monte Sinaí para servirnos de ejemplo de cómo fueron transmitidos los demás preceptos, o sea que sus detalles también tienen su origen en el Monte Sinaí.

 

3

Jésed (bondad), Guevurá (fuerza), Tiféret (compasión), Nétzaj (persistencia), Hod (sumisión), Iesod (conexión), Maljut (comunicación). Vea las cuarenta y nueve combinaciones y sus aplicaciones prácticas aquí: www.es.chabad.org/672664

4Vea: http://vimeo.com/8600402 Min. 9:37

 E-Mail