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Shabat II

Shabat II

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7 de Abril de 2011

Conceptos y Preceptos del Judaismo 

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Shabat II (N° 12)

Como mencionamos la semana pasada, en Shabat reina la dimensión de la palabra “pensada” a diferencia de la de la palabra “hablada” del resto de la semana. Es un día en el cual vivimos en una dimensión diferente; una dimensión más espiritual. Hay una cantidad de cosas que hacemos para crear y expresar ese ambiente especial.

Velas de Shabat

El Shabat empieza con la puesta del sol el viernes, siguiendo la narración bíblica de «Hubo tarde, hubo mañana; un día».
(Gén. 1:5) O sea, el día termina cuando anochece y ahí empieza el día siguiente. Es interesante señalar que esto presenta un dilema en cuanto a la hora exacta de dicho «anochecer». La conclusión es que hasta la puesta del sol es seguro día, luego de la salida de las estrellas es seguro noche y por ende el día siguiente. El período entre la puesta del sol y la salida de las estrellas es conocido como Bein Hashemashot, o sea un período entremedio que por las dudas lo tratamos como ambos, o sea, por las dudas Shabat empieza con la puesta del sol y por las dudas termina con la salida de las estrellas. Este período «dudoso» tiene ramificaciones halájicas que escapan el espacio y naturaleza de esta columna. Para poder saber la hora exacta de la puesta del sol cada viernes, puede acudir a la página de jabad. org. uy o por medio de myzmanim. com.

Unos 18 minutos antes de la puesta del sol se prenden las velas de Shabat (es importante señalar que luego de la puesta del sol está prohibido encenderlas, y implicaría una profanación de Shabat). Generalmente el cumplimiento de este precepto es delegado a la ama de casa como también a las mujeres solteras, inclusive niñas desde la edad de dos o tres años.

El propósito del encendido de las velas es traer paz y tranquilidad al hogar.

Hay quienes prenden una vela de soltera y dos de casada, y hay quienes agregan una vela más por cada integrante de la familia.

Kabalat Shabat

El próximo paso es el servicio en la sinagoga en el cual se «recibe» el Shabat por medio de una liturgia especial. Comienza con siete salmos, uno por cada día de la semana. Antes de recitar el séptimo salmo correspondiente a Shabat, se canta el poema mística de «Lejá Dodí», de la autoría del kabalista Rabí Shlomo Halevi Alkabetz, que habla de la relación entre los días de semana y Shabat y como representan el período del exilio y la redención y el vínculo entre el cuerpo y el alma. Generalmente es el punto ápice del servicio y se canta con mucha alegría. Al final del mismo todos se dan vuelta y miran hacia atrás de la sinagoga. Hay varias explicaciones para esta costumbre, una de las cuales es que así como para cambiar de rumbo del norte al sur hace falta nada más que girar y mirar para el otro lado, así también para salir de la mundaneidad de la semana y entrar a la santidad de Shabat hace falta hacer un giro personal.

Shalom Aléijem

Al volver a casa cantamos Shalom Aleijem que es la bienvenida a los ángeles que nos acompañan desde la sinagoga. Dicen nuestros sabios que a cada uno le acompañan dos ángeles, uno de bien y otro contrario. Al entrar a la casa, si ven todo preparado para Shabat el ángel de bien bendice la casa diciendo “Ojalá que la semana que viene sea igual,” y el otro ángel contesta Amén. Si entran a la casa y ven que falta el espíritu de Shabat, el ángel del mal «bendice» la casa diciendo, “ojalá que la semana que viene sea igual,” y el ángel del bien se ve obligado a asentir... Así que primero les damos la bienvenida, les pedimos que nos bendigan y los despedimos...

Eishet Jail

Cantamos el Éishet Jail, «La Mujer Virtuosa», que es un extracto de Proverbios (31:10-32) escrito por el Rey Salomón. Cada versículo empieza con una letra del Alef Bet en orden alfabético. Una de las razones por la que lo cantamos en la mesa de Shabat es para reconocer los esfuerzos de la ama de casa en toda la semana, especialmente en la preparación de la mesa de Shabat.

Kidush

Recitamos el Kidush o «Santificación » sobre una copa rebosante de vino o jugo de uva (Kasher, por supuesto...). Una de las razones por la cual se hace rebosar la copa es para simbolizar que cuando se trata de cumplir con los deberes para con Dos hay que realizarlos con la máxima capacidad y algo más…

Por medio del Kidush proclamamos la santidad del día, y, de hecho, con esto cumplimos el cuarto Mandamiento: «Recuerda el día de Shabat para santificarlo» (Exodo 20:8). Nuestros sabios explican que “recordar” implica proclamar la santidad del día cuando entra y cuando sale. Esta proclamación aparece en la liturgia del rezo que se dijo en la sinagoga previamente, pero nuestros sabios instituyeron que se repita la proclamación al inicio de la cena, acompañada de una copa de vino, fuente de alegría y símbolo de bendición, para jerarquizarla.

El Kidush consiste en tres partes, la narración bíblica sobre la finalización de la creación del mundo el sexto día y cómo D-os descansó el séptimo día y lo consagró para toda posteridad, la bendición sobre el vino y la bendición por el privilegio de haber sido encomendado cumplir con los preceptos de Shabat.

Cada uno debería recitar el Kidush propiamente, pero debido a que todo el pueblo judío está entrelazado espiritualmente, al escuchar el Kidush - con esta intención - de uno de los presentes, está considerado como si cada uno lo hubiera pronunciado personalmente.

Pensándolo bien, respetar Shabat no es sólo una cuestión de religiosidad, sino de ser correcto.

¿Por qué?

Si uno le compra un cuadro a un pintor, ¿qué es lo peor que le puede hacer? ¿Romperlo? ¿Quemarlo? ¿Pisarlo?

La peor opción probablemente sea: plagiarlo. Lo peor que se le puede hacer al pintor es exhibir el cuadro en el museo más importante, pero antes de colocarlo cambiarle la firma…. Verá como todo el mundo admira su obra atribuyéndola a quien no corresponde…

Del mismo modo, D-os creó este mundo maravilloso y le puso su “firma”: Shabat. Al respetar Shabat reafirmamos el hecho que El lo haya creado y más allá de ser un acto “religioso”, es simplemente una cuestión de dar el reconocimiento y agradecimiento a Quién corresponde.

Rabino.Shemtov@Jabad.org.uy

 

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