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¿Por qué no comemos jamón?

¿Por qué no comemos jamón?

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Preguntas y Respuestas
del Rabino Shemtov


¿Por qué no comemos jamón?

Respuesta corta:

La Torá lo prohíbe expresamente:

"Y D-os les habló a Moshé y Aarón, para que lo transmitan: 
Háblenles a los Hijos de Israel, para que lo transmitan: estos son los animales que comerán de entre todos los animales de la tierra. Comerán de todo aquel que tenga las pezuñas partidas y que sea rumiante. Menos de estos no comerán de entre los que son rumiantes o tienen las pezuñas partidas
... 
Y el chancho, porque tiene pezuñas partidas, pero no es rumiante, será [considerado] para uds. contaminado. No coman de su carne, ni toquen sus cadáveres, son impuros para ustedes." (Levítico 11:1-8)


Respuesta más completa:

‘Torá’ significa ‘enseñanza’. La Torá viene a ser como el ‘Manual de Usuario’ para el pueblo judío en general y para cada judío en particular. Nos enseña cómo y para qué D-os quiere que utilicemos los recursos que estén a nuestra disposición, y para qué hemos sido creados.

Tenemos que elegir entre vivir nuestra vida acorde a la voluntad Divina, delineada en la Torá, y vivirla de acuerdo a nuestros instintos, intelecto y emociones personales.

El judaísmo es la manera de relacionarse entre el judío y su Creador. La Torá no es un invento ni descubrimiento, iniciado y logrado por el hombre; es una revelación divina, entregada completa y perfecta por iniciativa Divina. La legitimidad de la Torá y sus preceptos no dependen de nuestra comprensión, ya que provienen de una fuente muy superior a eso – provienen de la propia voluntad del mismo Creador del Universo.

Ahora bien, aunque uno tendría que acatar a las órdenes del Creador, independientemente de su comprensión o preferencias personales, ya que se trata de una orden de D-os mismo, no obstante dentro del plan Divino está también el deseo de que el hombre comprenda, sienta e incorpore al máximo de su capacidad dicha voluntad Divina. O sea, el hombre no debe limitarse por sus comprensión, pero tampoco está libre de utilizar su intelecto. D-os no creó robots; creó seres humanos pensantes.

El hombre no es un ser puramente racional. Interactúa con el prójimo principalmente por medio de las emociones. Más, el hombre es capaz de hacer cosas muy irracionales, hasta ridículas, con tal de satisfacer la voluntad de un ser querido. La razón es simple, cuando de satisfacer el deseo de un ser querido se trata, lo que importa es saber qué es lo que quiere y no tanto por qué.

Algo parecido ocurre en nuestra relación con D-os. Dicha relación es una composición de intelecto y emoción. Le hacemos caso a D-os no solo porque tiene razón, sino porque Lo queremos. ¿Cómo hacemos para expresar nuestro amor por D-os? Para lograr esto D-os nos dio pedidos irracionales. Nos pidió que hagamos o abstengamos de hacer determinadas cosas simplemente ‘porque así le gusta’. La única razón, entonces, por el cual cumplir con ese pedido es porque Lo queremos y si así se le antojó, pues dejamos de lado nuestros antojos para satisfacerle el suyo.

Pregunta: ¿Son todas las Mitzvot, entonces, caprichos Divinos, sin explicación racional?

Respuesta: Los preceptos de la Torá se dividen en tres categorías en cuanto a su racionalidad.

Mishpatim: Leyes racionales. Por ejemplo, no asesinar, no robar, honrar a los padres.

Edot: Leyes testimoniales. Por ejemplo, Shabat, Pesaj, Sucot, Tefilín. Atestiguan y representan algo específico en nuestra historia o en nuestra relación con D-os.

Jukim: Estatutos irracionales. Por ejemplo, la prohibición de comer cerdo o cocinar carne con leche.

La palabra ‘Jukim’ (Juká en singular), está relacionada etimológicamente con la palabra hebrea ‘Jakiká’, tallar. Las enseñanzas jasídicas explican que esto nos da una comprensión mayor en cuanto a la función de esos preceptos irracionales. Una letra tallada proviene de la profundidad de la piedra en la cual está tallada, a diferencia de una letra escrita que tapa el lugar donde está escrita. Una letra escrita es algo impuesto, mientras que una letra tallada es algo expuesto.

Nuestra comprensión de los preceptos racionales sirve para ocultar nuestra relación esencial con D-os, ya que hacemos las cosas porque nosotros las entendemos. En cambio los preceptos irracionales, al no tener otra justificación más allá de ser deseos divinos, sirven para dar expresión abierta y libre a esa conexión esencial.

Me acuerdo de una vez hablando sobre este tema y alguien preguntó: ¿la única razón por no comer cerdo es porque Di-s no quiere? ¿Es eso y nada más?

‘Si,’ le dije.

‘No puede ser,’ me insistió.

‘Dígame,’ le dije, ‘Ud., ¿por qué come cerdo?’

‘Porque me gusta,’ afirmó.

‘¿Es eso y nada más?’ pregunté

‘Si,’ dijo.

‘Pues este es justamente el tema,’ expliqué. ‘Tienes que elegir entre tu antojo y el de D-os; si vas a comer cerdo porque a ti te gusta, o vas a abstener de comer cerdo porque a D-os no le gusta que nosotros lo comamos...’

 

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