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Pekudei: Peso vs. Valor

Pekudei: Peso vs. Valor

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Conceptos y Preceptos del Judaismo 

 

Pekudei
 
Peso vs. Valor
 
 
Fue la primera vez que Isaac viajó por El Al. Llegó la hora de almorzar y la azafata le ofrece almorzar. 

“¿Cuáles son las opciones?” preguntó Isaac.

“Sí o no,” respondió.

Hay cosas en la vida que son binarias, si o no.

Al principio de la lectura bíblica de esta semana, Pekudei, leemos sobre el balance que Moshé da de los materiales utilizados para la construcción del Tabernáculo.

Llama la atención que cuando menciona los metales oro, plata y cobre, rinde la cuenta por su peso en lugar de por su valor.

Una explicación es que la diferencia entre peso y valor es que el peso es algo tangible, mientras que el valor es más abstracto. El peso es algo que no cambia, mientras que el valor sí está sujeto a cambios.

La enseñanza aquí es que lo que más importa es el acto concreto y tangible; las intenciones son secundarias. Si bien es preferible darle una moneda al pobre acompañada de una sonrisa, es mejor darle la moneda sin sonrisa, que sonrisa sin moneda (si es que la tiene)…

Esta idea tiene su aplicación en muchas situaciones de la vida. Muy a menudo uno escucha que alguien no quiere realizar determinado acto de bien porque “no lo siento”. La enseñanza de la Parashá es clara: mejor hacer sin sentir que sentir sin hacer.

Además, cuando uno hace lo que es correcto, aunque sea sin los sentimientos correspondientes, llegará eventualmente a sentirlo también. 

En términos actuales, corresponde a la escuela conductista de la psicología. En términos milenarios judíos es el concepto de Naasé Venishmá, Haremos y - luego - Entenderemos.


Los Viajes de la Vida

La frase que culmina el libro - e historia - de Éxodo, habla de la presencia de D-os que los acompañaba a los judíos en todos sus viajes durante su viaje por el desierto.

El comentarista Rashi explica que “viajes” se refiere a los cuarenta y dos “campamentos” donde acamparon y descansaron los judíos durante los cuarenta años en el desierto, rumbo a la Tierra Prometida. 

¿No suena algo contradictorio, interpretar viajes, como campamentos? “Viaje” implica movimiento hacia adelante mientras que “campamento” implica descansar y ser inmóvil.

Las enseñanzas jasídicas explican que hay aquí una enseñanza muy profunda. Los “paros” y descensos en la vida tienen como objetivo ser puntapiés para avanzar más aún. Es muy fácil ser “exitoso” cuando las cosas van bien. Es cuando hay retrocesos en la vida que hay que despertar fuerzas más profundas para ser exitoso. Resulta, entonces, que los “campamentos”, los momentos de no movilización de la vida son, en realidad, catalizadores que motivan viajes y logros más avanzados.

De hecho, la palabra hebrea por “prueba”, Nisaión, está relacionada etimológicamente con la palabra Nes, o “estandarte”. La idea es que es por medio de las pruebas de la vida que uno logra superarse y elevarse a niveles espirituales superiores, representado por el “estandarte”.


Shabat Shekalim

Este Shabat, leemos además de la lectura semanal, la primera de cuatro lecturas especiales relacionadas con la época del año en la cual nos encontramos. Siendo que este sábado es el último del mes y - por lo tanto - el sábado en el cual se bendice al mes nuevo, Adar II, se lee también la lectura de “Shekalim” que habla del Medio Shékel que cada hombre de guerra debía dar anualmente para el fondo con el cual compraban los sacrificios comunitarios.

Se lee sobre este precepto justamente en esta ocasión, Shabat previo al Rosh Jódesh Adar II, porque durante la existencia del Templo, se anunciaba la colecta en Rosh Jódesh Adar (II).

Hoy en día, que no tenemos el Templo, y por lo tanto no traemos los sacrificios, no donamos el medio Shékel anualmente, pero sí leemos sobre él en la Torá para no olvidarnos del tema. Donamos medio Shékel simbólico en vísperas de Purim, durante el ayuno de Esther. 


Medio Shékel Personal

Igual que cada precepto bíblico, también este tiene su “alma” o enseñanza que trasciende el acto a realizarse en un lugar y momento específicos.

El Shékel entero consistía en 20 unidades de Gueirá. Había que dar ni más ni menos que medio Shékel que consistía de 10 Gueirá.
 
La pregunta es: ¿Siendo que hay servir a D-os con perfección, por qué no dar un Shékel entero?
 
Una respuesta que los maestros jasídicos dan es que es para enseñarnos que por más que uno sirva a D-os con su máximo potencial de diez poderes, es nada más que un “medio”. El otro medio es D-os. Uno por sí mismo no puede lograr nada.
 
Otra respuesta es que el otro medio es el prójimo. La manera de lograr la completitud personal es por medio de unirse al prójimo.
 
De hecho las dos respuestas van de la mano. La manera de lograr que D-os acompañe un emprendimiento es unirse al prójimo, buscar el beneficio de los demás, más allá del beneficio y satisfacción personales.


Jazak, Jazak Venitjazek

El séptimo que sube a la Torá tiene el privilegio de ser el que lee el final del libro de Éxodo. Al terminar de leer el último versículo, todos los presentes proclaman Jazak, Jazak Venitjazek, quiere decir: “Ten fuerza, ten fuerza y nos fortificaremos.” El logro de concluir la lectura de uno de los cinco libros del Pentateuco es algo que merece destacarse. No debe servir para descansarse sobre los laureles, sino como motivación para seguir con el estudio del próximo libro hasta concluirlo.


Espacio en Blanco

Entre cada uno de los cinco libros en el rollo de la Torá hay cuatro líneas vacías, sin letras. No hay nada casual en general y menos en la Torá. ¿Qué representan dichas líneas vacías? 

Una posible explicación:

La Torá se compone de tinta y pergamino. Cada uno de los dos cumple una función. La tinta transmite un mensaje y el pergamino es el medio que permite que la letra se escriba y que transmita su mensaje. 

Cada uno de nosotros debemos cumplir la función del Séfer Torá: transmitir un mensaje Divino al mundo. Dicha misión consiste en dos partes, hay una parte del mensaje que emana de nosotros y hay elementos del mensaje que se transmiten por medio nuestro. En otras palabras: la experiencia judía se compone de dos dimensiones, lo que hacemos acompañado de comprensión y sentimiento y lo que hacemos independientemente de nuestra comprensión y sentimientos, simplemente como servidores fieles al servicio de nuestros Amo, D-os. 

 

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