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Elul

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24 de Agosto de 2011

Conceptos y Preceptos del Judaismo 

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Elul (N° 29)

El próximo martes y miércoles celebraremos el comienzo del mes de Elul, el último mes del año en el cual se empieza a hacer sonar el Shofar para anunciar el advenimiento del nuevo año. En las comunidades sefaradíes se empieza a recitar las Selijot, o plegarias de súplicas, antes de iniciar las plegarias matutinas todos los días de la semana.

 
Mes de «Balance»
 
Siendo el último mes del año, es el mes de preparación para Rosh Hashaná, que es, entre otras cosas, el Día de Juicio en el cual D-os evalúa y juzga a Su creación. Es el mes apropiado para realizar el «balance» de nuestro comportamiento durante el año saliente y tomar las resoluciones necesarias para mejorar nuestra conducta para el año entrante.
 
Fue en el primer día de Elul que Moshé subió al Monte Sinaí por tercera vez y permaneció allí durante cuarenta días, al final de los cuales – en el primer Iom Kipur – bajó con el segundo juego de Tablas, señalando el perdón Divino por el pecado del Becerro de Oro.
 
Aní Ledodí Vedodi Li
 
«Yo soy para mi amado y mi amado es para mí, el que pasta en praderas de rosas,» dice la «novia» en el Cantar de los Cantares (6:3), en la metafórica conversación entre novios que alude a los aspectos más profundos de la relación entre D-os – el «novio» - y el Pueblo de Israel, la «novia».
 
¿Qué es una «pradera de Rosas»? ¿Acaso se comen rosas? Nuestros sabios explican que la rosa, que tiene trece pétalos, alude a los Trece Atributos de la Misericordia. Representa un grado de manifestación Divina muy especial. Las primeras letras de las palabras hebreas que dan comienzo a este versiculo, Aní ledodí vedodi li, forman, de hecho, la palabra Elul. He aquí, pues, en este versículo, una descripción sucinta de la dinámica del mes de Elul: un acercamiento entre los dos «novios », imbuido por el color «rosa», la expression Divina intensa de los Trece Atributos de la Misericordia Divina.
 
El Rey en el Campo
 
En las enseñanzas jasídicas se pregunta: dado que el mes de Elul es el mes en el cual se manifiestan los Trece Atributos de la Misericordia, ¿por qué no son días festivos como los demás días en el calendario en los cuales hay manifestaciones de energías divinas especiales?
 
El Rabí Schneur Zalman de Liadí, fundador de la escuela de filosofia Jabad lo explica por medio de la siguiente metáfora.
 
Durante el año el rey se encuentra en su palacio. Para llegar a hablar con él hace falta pasar por muchas puertas y protocolos y tener mucha «cuña». Al llegar finalmente a estar ante el rey hace falta presenter la petición de una manera muy correcta y protocolar.
 
Hay, no obstante, una época del año en la cual el rey sale a recorrer su reinado para ver el estado de sus súbditos. En esos momentos no hace falta pasar por mucho protocolo para poder hablarle al rey, ya que «el rey está en el campo» y es el rey quién se acerca a cada uno tal cual es.
 
Esa es la especialidad del mes de Elul. Durante todo el año se require mucho esfuerzo para «llegar» a D-os. Durante el mes de Elul, empero, es mucho más fácil conectarnos con él, ya que es D-os quien toma la iniciativa de acercarse a cada uno.
 
Teshuvá, Tefilá, Tzedaká
 
¿Cómo se hace para efectivizar dicho vínculo tan intenso y personal con D-os?
 
Tenemos para esto tres herramientas muy eficaces: Teshuvá, Tefilá y Tzedaká.
 
Generalmente se suele traducír estos tres términos como Arrepentimiento, Plegaria y Caridad. El Rebe señala que dichas traducciones son no solamente inexactas, sino contrarias al significado más profundo y esencial de los términos. Veamos por que.
 
El verdadero objetivo de la Teshuvá es «retornar» a D-os. Si bien el arrepentimiento es un paso muy importante en el proceso de la Teshuvá, no es su esencia ya que el arrepentimiento implica un corte con el comportamiento del pasado, mientras que Teshuvá implica un retorno hacia y reencuentro con el origen y esencia de uno mismo. El arrepentimiento implica cambiarse; la Teshuvá implica volver a ser lo que uno esencialmente es y siempre fue, un ser Divino.
 
El verdadero objetivo de la Tefilá es la de «conectarse» con Dos. La Real Academia Española define plegaria como «Deprecación o súplica humilde y ferviente para pedir algo». Implica el acercamiento entre dos entes independientes en el cual el necesitado pide algo al más poderoso. Tefilá, en cambio, viene de la palabra hebrea «Tofel», un verbo que se refiere al acto de enmendar un utensilio de arcilla. La idea que representa es que el alma que cada uno de nosotros poseemos es una chispa Divina que proviene de D-os y busca por medio de la Tefilá volver a reconectarse con su esencia y origen.
 
Esto explica algo que muchos preguntan sobre la naturaleza de las Tefilot o «plegarias». ¿Por qué hace falta alabarLo a D-os tanto? ¿Por qué hace falta pedirLe tanto? ¿Acaso no sabe qué es lo que necesitamos? ¿Acaso no sabe D-os qué es lo que pensamos? ¿Por qué hace falta decirLe las cosas?
 
La respuesta es que si el objetivo de las Tefilot fuese simplemente informarle a D-os de las cosas, sería realmente una tarea sin sentido ya que no hace falta decirLe a D-os nada para que esté informado. Siendo, no obstante, que el objetivo de las Tefilá es conectarse, se entiende. Cuando uno le dice a su hijo «Te quiero», ¿acaso lo dice para informarle del hecho? Seguramente que no. Se lo dice para de esta manera expresar su necesidad de decírselo. El decirlo sirve para acercar y conectarlo. Del mismo modo, decimos las cosas que decimos en las Tefilot no porque a D-os le falta la información, sino porque es por medio de esas palabras que buscamos expresar y fortificar nuestra conexión personal con él.
 
Tzedaká quiere decir «justicia ». Caridad viene de la palabra caritas que quiere decir amor e implica ayudar al prójimo por el amor y compasión que se le tiene. «Lo que poseo es mío y no debo nada a nadie; ayudo al prójimo porque tengo amor, porque soy compasivo.» Tzedaká, por el otro lado, representa una concepción radicalmente diferente de las cosas. «Lo que tengo NO es mío; D-os me lo depositó en custodia para que lo administre. Doy al prójimo no por ser bueno, sino por ser justo.»
 
Al fortificar nuestro comportamiento en esas tres áreas, lograremos «acercarnos» al rey que nos vino a visitar en el «campo » y lograremos tener una Ketivá Vajatimá Tová.
 

 

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