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Teshuvá II

Teshuvá II

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Conceptos y Preceptos del Judaismo 

Teshuvá 

Estamos actualmente en el período del año denominado Aséret Iemei Teshuvá, o Los Diez Días de Teshuvá (retorno) que comienza con Rosh Hashaná y termina en Iom Kipur.

Veamos algo de la perspectiva jasídica sobre el tema de la Teshuvá y cómo se aplica en nuestras vidas hoy en día.

Teshuvá quiere decir “retorno”; retornar hacia uno mismo y hacia D-os quien es, de hecho, la esencia de uno mismo.

Técnicamente, los tres pasos esenciales del proceso de la Teshuvá son: 1) el arrepentimiento por el comportamiento negativo; 2) la confesión del pecado; 3) la resolución de no volver a cometer el mismo error en el futuro.

Las enseñanzas jasídicas nos dan una perspectiva más amplia del tema.

Hay, de hecho, dos niveles de Teshuvá, denominadas en terminología kabalística como Teshuvá Tataa (“inferior”) y Teshuvá Ilaa (“superior”). La Teshuvá “inferior” implica el proceso de apartarse del mal y corregir el daño causado por el comportamiento negativo. La Teshuvá “superior” implica el acercamiento al bien y el ascenso espiritual. El mero hecho de nacer ya crea las condiciones que implican la necesidad de volver hacia el nivel espiritual original del cual provenimos. O sea, mientras vivamos en los confines del cuerpo tenemos el desafío constante de liberarnos de sus limitaciones.

“Devolver la Hei”

En cuanto a la esencia más profunda del tema de Teshuvá, hay un secreto implícito en la propia estructura de la palabra Teshuvá.

Nuestros sabios señalan que la palabra “Teshuvá” se puede dividir en dos palabras: “Tashuv, H”, que quiere decir literalmente: “devolver la (letra) Hei.

¿Qué quiere decir “devolver la Hei? ¿Quién la perdió y a quién hay que devolvérsela?

Se trata de la última letra de las cuatro letras del Tetragrámaton, el nombre más sagrado de D-os.

Según las enseñanzas kabalísticas, cada nombre de D-os representa un poder o tipo de manifestación diferente. Los dos nombres más comunes son el Tetragrámaton, o sea el nombre de cuatro letras, Iud, Kei, Vav, Kei, y el nombre Elokim. Por la santidad del Tetragrámaton no se pronuncia nunca (con la excepción del Kohen Gadol cuando realizaba el servicio en el Kódesh Hakodashim (Sancta Santorum) en el día de Iom Kipur). Se hace referencia indirecta al nombre, usando la palabra Ado-nai (“Mi Amo”) cuando aparece en la liturgia o en la lectura bíblica, o la palabra Hashem (“El Nombre”) o “Havaie” cuando nos referimos a ese nombre fuera del contexto de la plegaria o la lectura bíblica directa. Nótase que ni siquiera se pronuncian todas las letras hebreas que conforman el nombre, sustituyendo la pronunciación “Kei” en lugar de “Hei”.

Dichos dos nombres representan dos niveles de manifestación Divina, la milagrosa y la natural, respectivamente. El Tetragrámaton se compone de tres palabras hebreas: Haiá (fue) Hové (es) Ihié (será), implicando que D-os está por encima de las limitaciones de la naturaleza, uniendo los tres tiempos en una sola palabra. El nombre Elokim cuyo valor numérico (86) es igual al valor numérico de la palabra “hateva” (la naturaleza) representa como D-os se manifiesta por medio de la naturaleza.

La idea general de Teshuvá es llegar al punto de sensibilidad espiritual tal que percibimos que “Hashem es nuestro Elokim”, que la esencia de nuestra naturaleza es supernatural. Como lo expresara el Baal Shem Tov: “La diferencia entre el milagro y la naturaleza es que la naturaleza es un milagro constante.”

¿Qué tiene que ver todo esto con el tema de “devolver la Hei”?

Las cuatro letras del Tetragrámaton representan los cuatro elementos esenciales de la existencia espiritual, tanto cósmica como personal: Intelecto, emociones, comunicación. La primera letra, Iud, que tiene forma de punto, representa la facultad intelectual de la creatividad, Jojmá. La Hei, cuya forma tiene largo y ancho, representa la facultad intelectual del análisis. La Vav, tanto por su forma de línea como por su valor numérico de 6, representa las seis emociones y la última letra, Hei, representa Maljut o sea la exteriorización o comunicación hacia afuera de lo que representan las letras anteriores o sea las ideas y sentimientos.

La fuente de las almas judías es la última letra de las cuatro, o sea la segunda letra Hei, ya que la tarea del judío es vivir su vida de tal manera que manifieste y comunique la sabiduría y voluntad Divinas expresadas por medio de la Torá y las Mitzvot.

Cuando el judío vive su vida independientemente de su misión y razón de ser, decimos que se separó la “Hei” del resto del nombre de D-os. Está exteriorizando y comunicando algo que no tiene  nada que ver con la sabiduría y voluntad Divinas. La idea de Teshuvá, entonces, sería volver a conectarnos a nuestra misión y manifestar lo que fuimos encomendados.

El Embajador Independiente

Imaginémonos un embajador que se encuentra en compañía de sus colegas. La importancia y seriedad que se atribuyen a sus palabras son siempre y cuando comunica fielmente la postura del gobierno que representa. El momento que desvía de su misión y da una opinión personal, nadie le da demasiada importancia. Más, puede ser juzgado por traición por su propio gobierno o relevado de su cargo. Su poder proviene de su auto anulación.

Lo mismo ocurre con nosotros. Cada uno de nosotros fuimos creados para transmitir algún detalle del mensaje Divino al mundo. Mientras nos mantenemos fieles a la misión estamos en orden. El momento que abandonamos la misión y optamos por dedicarnos a lo que a nosotros nos parece correcto o placentero, estamos, de hecho, separándonos de la fuente de la cual emana nuestro verdadero poder y autoridad. Para recuperar el estado de salud espiritual y funcionalidad óptima, tenemos que encargarnos de “devolver la Hei”.

¿Cómo se hace?

Hay distintas técnicas, dependiendo del nivel de sensibilidad espiritual de uno.

El proceso más básico y el que es aplicable a todos es concentrarse en modificar la conducta. No esperar hasta que uno esté inspirado, sino todo lo contrario. Es por medio de los cambios positivos en la conducta que se logra cambios positivos en el plano cognitivo del intelecto y la emociones, que a su vez inspiran un mayor y más sincero compromiso en el plano de la acción.


Por más aspectos sobre el tema de Teshuvá, véase: www.jabad.org.uy/1643085

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